
Durante las próximas semanas, millones de personas seguirán cada pase, cada gol y esos momentos capaces de emocionar a medio mundo al mismo tiempo.
Hoy también se celebra el Día Internacional del Juego. Y esta coincidencia nos recuerda algo muy importante: jugar es una herramienta terapéutica clave para promover el bienestar emocional de niños y niñas.
Jugar es aprender. Es compartir. Es crecer. Es imaginar que todo es posible.
Puede aliviar y ayudar a procesar emociones complejas como el miedo, la tristeza, la incertidumbre, al brindar un espacio seguro para su expresión y superación.
Pero, mientras el mundo habla de fútbol, millones de niños y niñas que han tenido que abandonar sus hogares a causa de la guerra, la violencia o las crisis humanitarias siguen intentando recuperar algo que nunca deberían haber perdido: su infancia.