‘Qué inocente eres’, ¿te lo han dicho alguna vez?Inocencia es algo tan puro, tan de nacimiento, que me sorprende muchas veces que se utilice de manera despectiva, como si ser inocente fuera sinónimo de ser tonto.
Pero que equivocados están los que piensan así, si pudiéramos conservar, aunque fuera un 10 por ciento de la inocencia que teníamos de niños, seríamos mucho mejores personas.
Con la madurez, se pierde la sencillez, la forma de ver las cosas se vuelve más enrevesada, se piensa mucho más todo, la espontaneidad es privilegio de unos pocos y la desconfianza es como una capa que nos envuelve: ‘Es muy caro, me estará engañando’, ‘se está riendo a mis espaldas’, ‘el jefe me tiene manía’, ‘no me llama, porque ya no me quiere’, …la verdad es que muchas veces nuestros pensamientos están más que fundados, pero que bien viviríamos si no existiera ese runruneo o si pudiéramos acallarlo.