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La familia ha muerto | | Lydia Tapiero Eljarrat. 31.03.15 | |  Mis profundas condolencias, a la familia de la mujer que fue supuestamente asesinada por violencia de género en Alhaurín de la Torre. Mis profundas condolencias, a la familia del supuesto agresor que acabó con la vida de su pareja y la suya propia. Y con el pesar más grande de mi corazón al retoño de 6 años, que en un instante se ha quedado sin padre, ni madre, cargando una mochila demasiado pesada para el resto de su vida. Porque su padre, supuestamente, es el asesino. Hoy me atrevo a poner en duda la razón de ser del “modelo familiar”, qué modelo es este en el que con tanta facilidad se arrebata la vida de otra persona. Donde el individualismo se borra, para formar parte de un todo. Un todo dependiente a morir. | Quizá, hemos fallado como sociedad y este modelo de unión, no es más que un espeluznante fracaso. La creación de monstruos, que engullen a las personas y las convierten en supervivientes de la vida, o en el peor de los casos, en víctimas de la vida.
Sólo cuando entendamos que la pareja es un compartir, no un privar; un respetar, no un despreciar; un dialogar, no un callar; un aconsejar, no un imponer; un compañero, no una adquisición. Solo entonces, la sociedad podrá respirar vida.
La educación del individuo, como ser completo y auto-suficiente es básica para conseguir un cambio preciso. El respeto de la sociedad hacia la mujer, en materia de sueldos y oportunidades, es un paso. Pero ni siquiera nuestra sociedad ha sido capaz de otorgarnos esa igualdad, el sentimiento de inferioridad yace también en los números. La educación de nuestros pequeños, de bonitas princesas indefensas y de valientes príncipes rescatadores. La inferioridad yace también en los cuentos. Tenemos demasiado arraigo a los errores, al costumbrismo, a la pareja con un cabeza de familia, donde tendrían que ser dos.
Quizá la solución sea enamorarnos de la independencia y la libertad, no de personas, realizarnos en la vida siendo nosotros mismos, tener hijos propios y compañeros sentimentales (si está dentro de nuestras aspiraciones), pero nunca parejas, porque no somos la mitad de nadie.
Hoy pongo en duda, todo, lo que permite que alguien se crea dueño y señor de un destino que no es el suyo. Hoy pongo en duda, todo, lo que ha llevado a que una niña de 6 años, se quede huérfana.
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