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Lo que se aprende escuchando Las gratas sorpresas aunque escasean, existen | | Lydia Tapiero Eljarrat. 11.04.12 | |  Y yo la encontré un día tirando la basura en la “Isla Ecológica” (contenedor soterrado) que hay al lado de mi casa. Hacía un tiempo que me habían dicho que reclinar plástico no servía para nada. Que no había cerca ninguna planta de reciclaje porque era muy costoso mantenerla y que todo acababa en la misma montaña de basura. Por esos entonces yo me preguntaba cuanto nos iba costar contaminar la tierra o lo que es aún peor, cuanto le iba a costar a nuestros hijos o nietos. No suficiente con heredar una economía por los suelos, también les dábamos la garantía de una tierra agonizante. Cada vez que iba a tirar la basura me hacía la misma pregunta. Tiro el plástico con el resto de la basura y me río de los que intentan tomarme el pelo, o sigo apartando los plásticos cómo ejemplo de un comportamiento cívico adecuado, aunque sepa que me están tomando el pelo. Al final, bien por la duda o bien para crear buenos hábitos, terminaba haciendo uso del reciclado. | Pero un día quiso la suerte que coincidiera con dos empleados que estaban vaciando los contenedores de plástico. Por supuesto que no los ignoré y no me fui después de tirar la basura. Me presenté con un hola y seguidamente sin más preámbulos les pregunté: ‘¿Los plásticos realmente se reciclan o terminan en la basura?’ a lo que me contestaron para mi sorpresa que lo llevan a una planta en Antequera y ahí se encargaban de hacer las selecciones pertinentes según que material. Me pareció curioso saber quién los empleaba, así que viendo su buena disposición les pregunté. Eran empleados de una empresa privada que contrataba la Diputación. Y ellos me hicieron romper otro mito, diciéndome que en este negocio todos ganaban mucho dinero, menos, siempre hay un menos, el ciudadano que recicla. Es curioso, porque nunca me había parado a pensar que lo que reciclamos vale dinero. Pues bien, gana por supuesto la planta de reciclaje, los trabajadores que contrata la diputación Y, y aquí viene lo bueno, el ayuntamiento. Nosotros reciclamos y no solo no vemos un euro sino que nos quedamos cortos con los contenedores de plástico en numerosas ocasiones y tenemos que ensuciar dejando las bolsas fuera o metiéndolas en los contenedores de basura. Que ayuda cómo comentamos antes a dejar cómo herencia una tierra enferma. Y yo me pregunto, cómo quien no quiere la cosa, si el ayuntamiento incentiva a reciclar, si cada contenedor de plástico aporta dinero seguro, ¿porqué no ponen más contenedores de plástico? Los ciudadanos estaríamos más contentos, la ciudad estaría más limpia y lo que es mejor, el ayuntamiento se quedaría con el dinero sin que nadie reclamase por ello. Con lo de ruido que hace la tasa de carruaje y lo fácil que lo tienen aquí 'sin revolver en la basura'. |
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