Aparte de esas coincidencias, en nada se parecen el proceso y el resultado de los dos congresos. En cuanto al PSOE hemos podidos comprobar cómo se preparaba un congreso democrático desde las bases, donde no han faltado las disputas y discrepancias para elegir los 956 delegados, como es natural en todo proceso democrático que se precie. Sin embargo, no nos hemos enterado cómo se elegían a los más de 2.000 compromisarios del PP. Tenemos la sensación que dichos compromisarios no han pasado ninguna votación para asistir al congreso, que estaban escogidos de antemano, los pelotas de turno.
Ahora, lo verdaderamente importante, es que en el PSOE se empieza a abrir paso la cultura democrática de las primarias. Rubalcaba y Chacón han consolidado, parece, un modo de elección de los líderes que empezó, con algo de fiasco, con Almunia y Borrel. Y esa elección reñida agrada a la ciudadanía. No tiene el mismo valor democrático la elección por aclamación que haber ganado en unas primarias aunque solo sea por 22 votos. Los dos líderes, Rajoy y Rubalcaba están legitimados, pero la elección de este último parece como más diáfana.
Federico Ortega
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