Y también comienza una nueva era social en nuestro país. Bueno, empezó el nuevo tiempo en mayo de 2010 cuando el presidente saliente, José Luís Rodríguez Zapatero, aplicó a la nación el mayor ajuste realizado nunca en España. "Cueste lo que me cueste" y ya se ve lo que le costó, el batacazo electoral del PSOE más impresionante desde la transición. Pasaron de 169 diputados a 110. Rubalcaba dio la cara y se la partieron. Ahora toca a los socialistas repensar su proyecto, lamerse las heridas y prepararse para una larga travesía del desierto. El congreso del mes de febrero, que apostamos por que gane Carme Chacón, deberá suponer la refundación del partido. No lo tienen nada fácil.
Pero a pesar de la mayoría absoluta del PP, hay signos de que la sociedad española se mueve. Son trece las formaciones políticas las que han entrado en el congreso, más que nunca en la democracia. Y eso es una señal muy positiva. El grupo mixto en el Congreso de los Diputados va a dar más dolores de cabeza al PP de lo que este cree, y más tras la torpeza del partido del gobierno de no permitir a Amaiur la formación de grupo propio al que tienen derecho, digan lo que digan y quien lo diga. El PNV con cinco diputados vascos tiene derecho a grupo propio y Amaiur con 6 diputados de Euskadi y uno de Navarra no tiene derecho. Un dislate y una artimaña que se volverá contra los populares. El tribunal Constitucional deberá poner las cosas en su sitio.
Ahora le toca mover ficha al PP. Vamos, todas las fichas. Deberán remontar la crisis sobre lo iniciado por un Zapatero ridiculizado y no traspasar las líneas rojas de la cohesión nacional: la enseñanza y la sanidad públicas, la protección de los parados y la ley de dependencia. Si no lo hacen, que las urnas se lo demanden dentro de cuatro años. Nuestro deseo es que lo hagan bien, por el bien de todos, herramientas tienen para ello. Y allí estará La Fontana para contarlo. |