El pasado 21 de mayo el Parlamento de Andalucía aprobó la ley según la cual existirá incompatibilidad entre ser alcalde y ser parlamentario andaluz. Los diputados del PP pusieron el grito en el cielo, en especial los ocho diputados populares que recientemente han sido elegidos por amplias mayorías alcaldes en sus respectivas ciudades. A la gran bronca parlamentaria que organizó el PP se unió el alcalde de Marinaleda y diputado andaluz Juan Manuel Sánchez Gordillo quien rompió la disciplina de voto de su formación, Izquierda Unida. Muy de izquierdas él, pero las prebendas que no me las toquen.
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Pues bien, hemos intentado coger el pulso de esta cuestión entre amigos y conocidos y sólo uno ha estado de acuerdo en la bondad de compatibilizar los dos cargos: el de alcalde y el de diputado. A todos los demás entrevistados les parece de una lógica aplastante la separación de cargos. Y es razonable esta postura de la mayoría: Zapatero a tus zapatos. Bastante trabajo y preocupaciones tiene el alcalde de una ciudad o pueblo, aunque sea pequeño, como para dejarlo dos o tres días a la semana para irse a Sevilla o a Madrid, en el caso de diputados o senadores. ¿No hay suficiente trabajo en su municipio para ocupar todas las horas del día que tiene que buscarse pluriempleo? Esta ley atañe de lleno a nuestro alcalde, que desde siempre ha tenido ganas de dar el salto a la política andaluza o a la política nacional donde ya debutó como senador. Ahora parece que Joaquín Villanova lo va a tener peor, el presidente de la Diputación Elías Bendodo le ha buscado acomodo como gerente de la Empresa Provincial de Vivienda de Málaga (EMPROVIMA), un empleo que ayudará a paliar la rebaja de sueldo como alcalde, aprobado recientemente en el pleno municipal. Y es que con 54.000 € anueales, Villanova no llegaba a fin de mes. |