Sin embargo, no estaría mal analizar serenamente el tema, porque aparte de su probable implicación en los votos, la cuantía económica y la repercusión futura de estas obras, así lo exigen. El primer análisis que hay que hacer es si la Travesía y el jardín oriental benefician ayudan y dan a conocer nuestro pueblo. La respuesta es rotundamente sí. Esa avenida de palmeras y ese jardín para las fotos de las bodas son un escaparate de Alhaurín de la Torre. No cabe duda de que le dará prestigio y fama y con toda seguridad es y será un impulso económico para esta villa.
Sin embargo, lo que también es totalmente cierto es que existen muchísimos lugares y colectivos en Alhaurín de la Torre donde esa enorme masa de dinero hubiera estado mejor invertida porque lo necesitan mucho más, aunque no irradiaran tanta vistosidad y boato. Hay muchos ejemplos, pero se nos ocurre enumerar la cantidad de parados que podrían ser contratados para arreglar la degradación de algunas barriadas y también emplear esa millonada inversión en un arreglo integral de las aguas residuales que están envenenando el Valle.
Dicen las malas lenguas que Antonio Vega perdió las elecciones por dedicar el dinero de la concesión de Ondagua a rehabilitar la plaza del pueblo, que hacía poco había sido arreglada. Y aquello fue un juego de niños si se compara con el tema de que hablamos. El pueblo tiene la palabra y La Fontana estará allí para contarlo. |