Es un hecho reconocido que el asociacionismo ha ganado puntos y adeptos en estos treinta años de democracia, acercándonos y asemejándonos en este aspecto a nuestros vecinos europeos. Han surgido en estos últimos años asociaciones por doquier, de lo más variopinto: asociaciones de excursionistas, defensa de consumidores, plataformas varias y peñas de todo tipo. Aquí mismo en Alhaurín de la Torre es posible que haya más de cien reuniones de individuos-as preocupados por multitud de temas. Sin embargo, hay un tipo de asociaciones que en vez de ir a más, como otras muchas, han ido yendo a menos conforme trascurren los años. Son las asociaciones de vecinos de urbanizaciones y barriadas.
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En los primeros años de la transición, las asociaciones de vecinos constituyeron un arma poderosa en el cambio social que se produjo. Casi todos los militantes de los partidos, tenían como una obligación particular de pertenecer a la asociación de vecinos de su pueblo o barrio, incluso había quienes preferían pertenecer a la Asociación que a un partido, tal era la actividad política y social que desempeñaban. Los partidos políticos estaban al acecho de poner a su favor, de dominar incluso, cuantas más asociaciones de barrio pudieran. Estos colectivos tenían empuje y poder para cambiar la vida de los barrios, incluso de decidir en las elecciones. Pero ese tiempo ya pasó. Los partidos, sobretodo los grandes, ya no están tan interesados en copar las directivas de las asociaciones vecinales. Éstas se han vuelto menos reivindicativas y han perdido poder y peso, ya interesan menos.
Igual ha pasado en Alhaurín de la Torre. Hace una década llegó a haber hasta una decena de asociaciones de urbanizaciones y barriadas en nuestro pueblo. Llegó a crearse la federación La Torre que las aglutinaba a todas ellas. Sus reuniones, propuestas y decisiones eran seguidas con atención. Los políticos le hacían un seguimiento especial, no para ayudarlas a cumplir sus propósitos de servir a sus respectivas barriadas sino con la intención de llevarlas a su molino. El colmo de esta manipulación fue la que se montó en Retamar con las elecciones de la AVV hace ahora un año y la creación de la otra asociación, la AVV Retamar 2009. También ha habido intención hace pocos meses de resucitar la Federación de Vecinos La Torre, pero ha sido en balde. Malos tiempos para estas asociaciones, una pena porque hacen más falta que nunca dado el nivel tan pobre que nos ofrece la política y los políticos. Cada cual que se aplique lo suyo.
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