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De pasada | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 07.06.23 | |  De pasada, todo el mundo puede decir y afirmar que a toro pasado todo son aciertos. No sólo se pueden establecer hipótesis, sino verdaderas tesis que son acogidas por un sinnúmero de adictos y adeptos. Y siempre nos podemos encontrar, también sin querer, con quienes nos previenen que hasta el rabo, todo es toro. No está todo conseguido ni perdido, pero las precauciones no serán pocas. En el ruedo mediático hay verdaderas faenas que son aplaudidas por los que se han arrojado, por así decirlo, al tendido para realizar las faenas que suelen ser más subjetivas que objetivas, mejor calificadas tan solo por la movida de la emocionalidad y predisposición que por la racionalidad y la objetividad que es la que primero entra por los ojos, a pesar de todo lo sabido pero no condicionado. El ruedo mediático está que admite muchas luces, pero adrede sabe arrojar las sombras precisas y las oscuridades que le son absolutamente necesarias para recoger los emolumentos que alimentan su supervivencia por la servidumbre que comporta la publicidad, incluida la institucional. | La objetividad mediática ha casi festejado, sin decir que se siente aliviada, la que llama debacle de la izquierda, analizando, eso sí, la desunión y no señalando, a la vez, la tormenta levantada desde hace años en contra. La tan cacareada propuesta de políticos para que el 15 M se constituyera y se presentara ante la ciudadanía, se invirtió, en seguida, en un acoso y derribo que no solo iba a por una familia, en concreto, como aperitivo, sino contra un gobierno que los ha puesto de los nervios. Hemos podido ver cómo el ruedo lo han servido a domicilio para que se explayen a su gusto, criticando a la izquierda, que llaman extrema. El circo mediático se ha puesto de los nervios, cuando verdades como puños les han señalado las sombras, que son las que acogen a los que son más ricos y respetables en cualquier coso, olvidando que el respetable somos todos. Los demás se pueden ir calcinando a pleno sol. Al parecer las claridades, a veces, resultan cegadoras. Sacar a la luz todas las llamadas torpezas de unos y mantener en la sombra a los que debían estar a la sombra no ha sido nunca una sorpresa para nadie. Eso sí, lo que ha sido una sorpresa para muchos es que se conceda tan distinto y distinguido trato a algunos. Como decían unos amigos nuestros: ¿A qué viene el que a alguien que tiene solo dos diputados más que nosotros, ya que nosotros no tenemos ninguno, se le mime y se le conceda el poder hablar hasta de Doñana? Al día de hoy, no ha cambiado el cartel. Pues los que colaboraron a la pérdida del Ayuntamiento de Madrid y no consiguieron recuperar la Comunidad no parecen estar a gusto ahora en la plaza. En una entrevista hemos podido constatar que sinceramente se reconoce que fue un error, pero, de pasada, se pierde la sinceridad del momento de suerte y ya se olvida. Entonces fue cuando apostillamos que eramos pocos y que parió la abuela y que con ello aumentaron las estrecheces, incluidas las mentales. También, como algunas patalearon en el albero, dijeron que la Alcaldesa de Madrid, la que saneo las cuentas, no la que regaló los pisos sociales a los fondos buitre, era “viejita”, cuando tenía la misma edad que el Señor Alcalde de Málaga, que por su “Juventud de frente”, sigue en su puesto para otros cuatro años, consolidando, no de soslayo, una perspectiva machista de aquella política, tan femenina y política ella, que realizó semejantes declaraciones. Incluso en algunas plazas del Sur, se han sacado titulares como que las últimas elecciones habían dado un vuelco en la mayoría de los pueblos de la comarca, cuando de los 21 que hay en 16 va a gobernar la izquierda, casi como siempre. Así se puede ver que la debacle es solo un error de perspectiva o de informadores mal informados, cuyas verdades saltan por los aires y solo son ayudados por los monosabios uniformados, que van junto a los caballos. De pasada se nos hace cansino y hasta peligroso que el respetable de la sombra, desde sus cómodos aposentos lance al aire, tan enrarecido por los insultos, sus silbidos a coro, “como los grillos que cantan a la Luna”, cuando cae la tarde y se acerca la noche en un viernes que, a todo trance, quieren que sea de dolores. Con todo y de pasada, deseamos que los acuerdos de Sumar sean los mejores para todos y que, cuando se abra la puerta grande, se sepa que han sabido torear elegantemente sus diferencias, que tanto amplifican algunos raros mentores de la democracia, que es el ruedo de la generosidad.
josemª
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