
Vengo, vengo de la China,
la tierra mejor del Asia
y yo a todos los humanos
les traigo nueva fragancia.
Ya mis cólegas de África
se pasean por las plazas
y el personal inconsciente
se contagia por la cara.
Occidente no se entera
ni se huele la tostada,
porque con tanto descuido
se sientan en las terrazas.