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Preguntas y opiniones | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 17.10.21 | |  Nos han contado que ya estamos como siempre: que podemos preguntar, que preguntar no es delito y que tenemos libertad de expresión y libertad de opinión. También, como siempre, opinar no es delito; contestar, tampoco. Y pasa, como siempre, que visto lo visto y entrevisto lo entrevisto, no hemos podido ver todo lo que la expectativa de lo previsto de la entrevista nos había podido entrever y entreesperar. Si nos situamos en el palco de la inquisición, porque sin prejuicios de ninguna clase queremos saber, no nos van a poner en escena un auto clásico de fe, porque preguntemos en un auto contemporáneo de esperanza, como puede ser una sencilla, esperada y atrevida entrevista. Es verdad que preguntar es un arte y que responder puede convertirse en un artilugio. Así, como siempre, nos hemos podido preguntar qué nos podría decir un entrevistado. Sin embargo, conociendo el percal, como siempre también, nos hemos podido preguntar qué preguntas se iban a airear, por si nos tocaba, aunque fuera de soslayo, una atmósfera no conocida ni sabida de aire fresco y sin acaloramientos. Hace unos días, como ya otras veces, nos encontramos con un mano a mano, verbal por supuesto, para que no llegara la sangre al río. Como vivimos en un mundo de posibilidades, lo probable se queda a orillas del camino y no molesta casi nada en el camino del buen hacer de la política. Así, nos encontramos que no se preguntaba nada por aquellas cuitas políticas que hubo en las tres últimas elecciones nacionales, cuando ya los resultados estaban cantados. | En la entrevista no salió a la luz ni, por supuesto, se acordaron de hablar de aquella gloriosa y hasta encendida promesa de antaño de que “los votantes de izquierda no serían defraudados” puesta en el candelero de una jornada electoral, fría de diciembre y que un día después pasó a mejor vida o, por decirlo de otra manera, al sueño de los justos, con el que la justicia prometida se iba a soñar por otros caminos. Tampoco, ya que la amnesia opera de firme más veces de las que pensamos, se preguntó cómo es que, tras la dejada que hizo Iglesias, apartándose de la escena, tras aquella segunda convocatoria electoral, no tan clásica ni acostumbrada por muchos, para evitar las largas noches de insomnio de un excelente personal, nuestras penas no tuvieran remedio. Tampoco, podemos suponer, si alguien con tanta visión de futuro pudo vislumbrar ni olerse siquiera que la ultraderecha campeara por el hemiciclo, con tanta representatividad y no menos metralla de bulos, descalificaciones e insultos, como nos hemos tenido que tragar toda la ciudadanía que nunca pertenecimos al contubernio judeomasónico de los fantasmas del régimen dictatorial de sobras desconocido por demasiadas personas del imperio patrio. Como no queremos prodigarnos mucho en el haber de la preguntas, con todo su arte, nos podemos dar un paseo por el debe de las respuestas. Ya apuntamos arriba el artilugio de las contestaciones, que pasan como respuestas, pero que no cumplen con el cometido de ser llanamente respuestas. Cuando se responde, nos ceñimos a la pregunta y nos atenemos al tema; sin embargo , cuando se contesta, parece que se nos permite “salir por la vieja Tarifa”, como si se nos concediera una licencia o permiso. De esta manera hemos podido observar en la entrevista de Évole de los otros días a Redondo que Iván se le iba de las manos con contestaciones que serían opiniones, pero nunca respuestas. No digamos si entre los artilugios que el entrevistado usó más de una vez y, además pobremente, porque calcó hasta las palabras, estaba la “técnica del disco rayado”. La verdad es que no esperábamos mucho de la entrevista, ya que estábamos avisados por otras entrevistas, como la que se realizó al señor Aznar, en su día. Es verdad que hay cuestiones que no deben exponerse por motivos de confidencialidad, pero, cuando los hechos nos claman con fuerza no pueden ser tratados como si fueran voces en el desierto. No se trata de que se saque a escena todo lo que deseamos que se nos diga, pero sí que se nos informe con más claridad y mejores mañas y maneras. La verdad es que el personal sólo se cansa. josemª |
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