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Escuela pública, ¿escuela desconcertada? (2) | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 11.12.20 | |  Podemos observar que todos los años, a finales de noviembre, los maestros celebran el día de su patrón. Fue el 27 de noviembre de 1597, cuando San José de Calasanz, sacerdote aragonés, abrió en Roma una escuela para niños pobres y por ello se le considera el fundador de la escuela pública gratuita en Europa. Contemporáneo de Cervantes, Lope, Calderón, Quevedo, Góngora, Pedro Espinosa... y hasta de Giordano Bruno, fue un adelantado en su tiempo, ya que se dio cuenta de la importancia de la ciencia en la educación. Siendo amigo de Galileo y de Campanella, es de comprender que no se le pasara por la cabeza volver a España en aquellos tiempos. Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, nos dijo que “Las reformas superficiales son inútiles. Para transformar a España hay que educar mejor a los españoles”. Partidario de una enseñanza activa, todo su sistema pedagógico se basa en “educar” antes que en enseñar y en conseguir formar al niño y al muchacho tanto moral como físicamente. Sabemos de sobra que la educación pública en España ha estado poco atendida históricamente y que ha tenido una dimensión prácticamente asistencial, a pesar de algunas leyes que han demostrado su importancia a través de los tiempos. | Nuestra escuela pública está desconcertada, porque conoce sus raíces y sus posibilidades de atención y de progreso para todos y todas, sin capillismos ni exclusiones. Nuestra escuela pública está desconcertada, porque no le entra en la cabeza que quieran demonizarla como si fuera partidista, mendicante y hasta pendenciera. Nuestra escuela pública está desconcertada, porque hay hasta legisladores que han sido incapaces de seguir y hasta entender el mandato constitucional y han desprestigiado, con poca fe y una cierta Esperanza, incluso al profesorado de la escuela pública, proclamando a los cuatro vientos que “los profesores trabajan poco”. Nuestra escuela pública está desconcertada, porque contempla que parece imposible que toda la comunidad educativa, sin distingos, se pueda escindir por un etiquetado de no sabemos qué y que muchas veces es hasta competitivo (los Hermanos de... compiten con las Hijas de...), marginador, que contribuye no a la convivencia democrática, sino a la formación de mentes con conciencia de superclase, sobre todo, porque esos centros eligen y seleccionan a los alumnos. Nuestra escuela pública está desconcertada, porque es testigo de inculcaciones ideológicas que campean sobre un territorio común de los recursos de la patria y lo siembran de privilegios, que son los que crean las marginaciones y los olvidos. Nuestra escuela pública está desconcertada, porque le llegan noticias de que no en todos los centros educativos se construye la democracia practicándola: promoviendo el respeto a todas las personas, así como el desarrollo personal y colectivo, que prepare a las nuevas generaciones para adquirir una adecuada carta y un preciso talante de verdadera ciudadanía, de verdadero humanismo, para asumir compromisos personales y colectivos en aras de una sociedad más solidaria y justa con el presente y hasta con el futuro. Gracias a muchos medios de comunicación cada día podemos estar peor informados, y, aunque la matriz del pensamiento único y amorfo es la del campeón, nos enteramos de que hasta el ciclismo, que es un deporte individualista, se desarrolla en equipo. Si conseguimos que la Educación Pública sea un compromiso de todas y todos, se mejorará hasta la educación privada, que cuenta con carencias, aunque no sean económicas. Podemos recordar que en los lejanos años noventa del siglo pasado, por supuesto, una compañera de un colegio público, que tenía sus hijos en un colegio privado y además sexista, por más señas, se extrañaba de que los niños de nuestro colegio público salieran andando y muy normalitos, porque en el colegio de sus hijos los niños salían “como toros” (sic). En todas las riadas la Naturleza se permite el lujo de llevarse mayormente a los más desfavorecidos. Para que la riada depredadora y privatizadora no se lleve la escuela pública plural, coeducativa y democrática exijamos una Escuela Pública de calidad, un compromiso de todos y con todos para exigir y conseguir una oferta pública de escuelas, para que no nos salgan ni deslumbrados ni iluminados. josemª |
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