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Política de verano
| | Jose Maria Barrionuevo Gil. 30.07.16 | | “¿Adónde vamos a llegar con tanto Pokémon Go?”
Esta es la pregunta que muchos nos hacemos. La familia de los Pokémon Go de la Política de verano es difícil de localizar. El verano nos puede sorprender con una ciudadanía que emigra de las ciudades y que las deja desiertas. Las concentraciones de jugadores políticos no van a ser tan numerosas como se esperaban. Pueden, eso sí, acudir algunos antiguos jugadores para ayudar a cómo conseguir el Pokémon de Investidura. Los jugadores pueden hacer muchos desplazamientos circulares, andándose con rodeos, para encontrar a este Pokémon de Investidura, pero lo mismo no se consigue salir del sitio. Sin embargo, es el mismo Nick Johnson, que es el primer jugador en completar “Pokémon Go”, quien nos recomienda avanzar en línea recta. También “es primordial interactuar con otros jugadores, porque es un juego muy social”, nos dice. | Al parecer, no se debe dar un paso atrás ni para coger impulso. Parece que se trata de ir despacio, para lo que no se necesita ningún impulso especial. Hay que ir adelante y, sin hacerle caso a sirenas de antaño, reunirse con los amigos más afines y conseguir, entre todos, culminar con éxito. Es mucho lo que está en juego y son muchas las opciones, por lo que sería casi suicida no finalizar el juego, despreciando olímpicamente las ayudas de los más cercanos, de los que conceden lo más y no de los que no dan ni la hora. Basta recordar la Oposición que el PP le dio (no le hizo) a Zapatero: que si la retirada de tropas de Irak (en donde nunca habíamos estado), que si el Estatut, que si el matrimonio igualitario, que si la negociación con la pérfida Cataluña... No digamos ya los palos en las ruedas que le pusieron sus propios tutores adláteres. Con el calor y las acaloradas soflamas de grandes y antiguos peritos en veredas políticas, sabemos que es difícil tomar un camino nuevo, recto y lo más correcto posible, que es lo que está en juego. Hasta Ciudadanos, en segunda sesión de investidura lo más que concede es una abstención al PP. Sabemos que es una abstención menguante, pero no se arriesga a empequeñecerse más. Apopyar un gobierno del PP le desacreditaría para mucho tiempo y, por eso no quiere correr mayores riesgos. El bien de todos y el trabajo por España no está con los que están todos los días hablando y echándonos en cara ese cansino “estamos trabajando” del Gobierno en funciones, cuando se ve a leguas que o bien no se aprenden adecuadamente los papeles que les preparan tanto para echar balones fuera como para prometer lo indecible, aunque no sea factible y, casi siempre, por sus compromisos espurios, o bien no entienden ni su propia letra. Hasta ahora no nos parece mal que quien tiene la segunda responsabilidad por su electorado siga adelante y con firmeza además dé los pasos seguros en un territorio amigo, y busque los acuerdos mínimos, y mientras olvidarse de quien no sale del atolladero, y por su sola voluntad, no es capaz de contar ni con una nueva amistad, de la que tan ilusamente esperaba tanto y que le ha sabido a nada. Hay que dejarse de declaraciones y hacer y confirmar amigos, y, mientras, que el Presidente en funciones siga jugando al Pokémon imposible, perdón, a la Política de verano. Mientras, habrá que aprovechar ese tiempo para preparar y jugar otra Política de verano, que como el tinto de verano, no podrá ser un vino seco ni de gran reserva. Además habrá que congeniar y amigar con algún que otro zumo, también de fruta, igual que el vino, pero, al parecer sin fermentar todavía. El Pokémon de verano lo podremos conseguir “interactuando con otros jugadores”. No es bueno que el político esté solo ni que solo aplique la ley del embudo ni que nos diga, como parece que dijo Luis XV de Francia: “Después de mi el diluvio”. El desesperanzado del PP lo único que quiere es contagiar la desesperanza y el malestar; pero con la que está cayendo, no tiene ningún aval. Si al PP le resulta difícil conseguir ni siquiera una simpatía más, y Ciudadanos solo le concede una simple abstención en la segunda liza, el PSOE no puede concederle ni siquiera la abstención, porque responsablemente no tiene cabida. Además como el PP ya ha usado el comodín de los nacionalistas, ha dejado al PSOE con las manos libres para poder recoger amigos y conseguir el Pokémon de la Investidura de verano que nadie ha podido conseguir.
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