Ayer una dirigente del PP, alcaldesa de uno de los 3 municipios más grandes de España, comparó los supuestos regalos al Presidente de la Comunidad Valenciana con los regalos que el Presidente de Cantabria hace al Presidente de España. ¿Cómo van a ser lo mismo? ¿Cómo va a ser lo mismo un regalo institucional, de promoción pura de los productos de la tierra (más que a los que lo reciben a los testigos periodistas que hablan de ello), entre cargos electos, dado sin esperar nada a cambio del que lo recibe que los trajes de Camps? |
Los trajes de Camps, en caso de ser demostrado que son regalados, son regalo de una empresa proveedora de servicios del PP y de la Comunidad Valenciana. Como dirigente del PP, quizás sean sus afiliados los que deberían exigir responsabilidades, porque entiendo que no pagan sus cuotas de socios para que se enriquezcan empresas de "amigos del alma" de sus dirigentes. Pero eso es "empresa privada", como dirigente público, un político no puede recibir regalos de proveedores, al menos regalos que superen cierto valor.
¿Cómo podemos estar seguros los votantes, y los proveedores de la competencia, que el concurso de adjudicación de esos eventos fue limpio, se eligió al mejor/mejor precio, si el proveedor y el dirigente políticos son amigos, y además el uno le hace regalitos al otro? ¿le haría la empresa esos mismos regalos si no esperara ganar los concursos a los que optaban?
Otra escusa es que lo que se juzga no tiene importancia, solo se está juzgando el tema de los regalos, pero no se juzga a Camps de corrupción porque no se puede probar, no porque no lo haya cometido.
Toda persona, especialmente los liberales, que aceptan de buen grado las prebendas y las alajas regaladas a personas, como forma de ejercer la "libre competencia" y de ganar concursos, me merecen la mayor repugnancia. Los concursos públicos están para elegir al mejor, por calidad o por precio, no para devolver favores personales. No para premiar a amigos del partido. "Los del PP" son muy amigos del "falso liberalismo", de "montar" empresas privadas que presten servicios públicos, pagadas con dinero de todos, pero elegidas a dedo por "la mano inocente" del político elegante vestido "a medida", por supuesto. |