Niños y niñas que sobrevivieron a duras penas al hambre durante meses se están viendo arrastrados de nuevo a una situación de malnutrición extrema. Aún así, Israel está restringiendo severamente la entrada de alimentos en Gaza, y su Corte Suprema ha anunciado que vetará a 37 proveedores de ayuda humanitaria.
Eso significa que organizaciones como Médicos Sin Fronteras, Save the Children y Oxfam tendrán que dejar su actividad en un mes, lo que reducirá la ya de por sí insuficiente ayuda humanitaria.
Mientras 100 000 niños y niñas se enfrentan al hambre, agricultores y redes de vecinos se están movilizando en Gaza para que no falte comida. Están recuperando tierras destruidas, reparando invernaderos y sistemas de riego, y ya han producido más de 6 000 toneladas de alimentos frescos.
Con solo 10 euros o dólares se pueden cultivar unos 25 kg de verduras. ¡Imagina lo que sería posible si miles de personas aportáramos!
Lo que vamos a hacer aquí va mucho más allá de responder momentáneamente a una catástrofe. Es nuestra oportunidad de ayudar a las familias a sobrevivir y de apoyar las campañas de Avaaz para poner fin al brutal asedio de Israel.
El genocidio de Israel ha arrasado completamente las tierras agrícolas de Gaza, y 100 000 niños y niñas se enfrentan a la desnutrición aguda. Pero comunidades locales ya están regenerando estas tierras para alimentar a miles de familias. Tu donación puede ayudarles a expandir esta labor vital justo cuando Israel está volviendo a bloquear la ayuda alimentaria.
Esta campaña no va solo de recaudar fondos de emergencia.
La ayuda humanitaria permite a la gente sobrevivir a corto plazo, pero eso no es suficiente. Gaza es hoy uno de los lugares más devastados del planeta, donde explotaciones agrícolas, sistemas hídricos, hogares y centros médicos han sido borrados del mapa, lo que deja a sus habitantes en un estado de dependencia casi total de la ayuda humanitaria. Y no es casualidad: se trata de una parte esencial de la política genocida israelí. Ahora, el Consejo de Paz de Trump podría afianzar permanentemente esa dependencia y echar por la borda los derechos del pueblo palestino, presentando esta desposesión como un "acuerdo".
Sin embargo, existe otro camino. Y el pueblo palestino ya ha empezado a recorrerlo.
En distintos puntos de Gaza, grupos comunitarios han comenzado el lento trabajo de reconstruir la vida cotidiana. Con recursos limitados, ya han logrado reparar 17 invernaderos y restaurar pozos de riego que abastecen a miles de personas.
Lo que se ha logrado hasta ahora es poco frente a tanta destrucción. Pero cuanto más recaudemos, más podrán hacer las comunidades locales por reconstruir el sistema alimentario destruido en Gaza y ayudar a sus familias a recuperar la libertad. Si reunimos lo suficiente, podríamos: Ayudar a reconstruir los sistemas alimentarios de Gaza financiando a comunidades que rehabilitan tierras dañadas, replantan cultivos y restauran invernaderos y pozos de riego para llevar agua limpia de nuevo a diferentes localidades. Reforzar la ayuda de emergencia proporcionada por comunidades locales en forma de grupos de voluntarios y redes de vecinos que ofrecen refugio, alimentos y atención médica básica a familias que lo han perdido todo. Impulsar las campañas de Avaaz en Palestina para poner fin a la ocupación israelí y a la guerra en Gaza, y avanzar hacia la libertad, la justicia y la dignidad para todos y todas. Según iba teniendo lugar el genocidio, los palestinos y palestinas del equipo de Avaaz hablaban a menudo del "sumud", un espíritu de inquebrantable resistencia. El sumud es lo que ha permitido a las familias de Gaza, Hebrón, Ramala y Jericó resistir durante generaciones y seguir sembrando semillas de vida entre los escombros.
Durante años, este movimiento ha apoyado a los palestinos en su lucha por la libertad y la dignidad. Y nuestro compromiso solo se ha fortalecido a lo largo del genocidio. Juntos hemos financiado a grupos en primera línea que proporcionaban ayuda humanitaria y atención médica, y hemos contribuido a elevar las voces de testigos de lo ocurrido en Gaza al escenario internacional, rompiendo el silencio y obligando a varios gobiernos a tomar medidas. Una y otra vez, los miembros de Avaaz han demostrado de lo que es capaz el poder ciudadano. Y ya no hay, ni habrá, marcha atrás.
Con esperanza infinita y una determinación inquebrantable,
Christoph, Kaitlin, Fadi, Mike, Carmen, Ana Sofía y todo el equipo de Avaaz
No podíamos resistirnos a compartir más de estas imágenes tan bellas. Desde todos los rincones del mundo, apoyemos esta labor increíble que está sembrando esperanza en Gaza. |