
Esta semana se cumplen 77 años de la expulsión de Palestina de más de 700.000 personas. Según las Naciones Unidas, estamos más cerca que nunca de presenciar una nueva Nakba (“catástrofe”). Y, es que, mientras miles de camiones esperan a pocos metros de la frontera llenos de ayuda, inmóviles sin poder entrar, familias enteras resisten sin comida, sin agua potable y sin medicinas.
Tras más de dos meses de bloqueo total, el pueblo palestino está en riesgo inminente de hambruna y nuestro equipo nos habla de una realidad insoportable: niños y niñas desnutridos, demasiado débiles para llorar. Hace semanas que distribuimos los últimos paquetes de comida, mientras nuestros cargamentos enteros esperan en la frontera para poder pasar y ser distribuidos.