
Con estas palabras denunciábamos esta semana el cierre forzoso por parte del ejército israelí de tres de nuestras escuelas en el campamento de Shuafat, en Jerusalén Este. Esta semana ha sido terrible para la infancia palestina. Israel está golpeando donde más duele: atacando a los niños y niñas de Palestina. Sus espacios. Sus derechos.
Era jueves, último día lectivo de la semana en Palestina. A primera hora de la mañana, el ejército israelí, acompañado por personal del Ministerio de Educación de Israel, irrumpió violentamente en tres de las seis escuelas que tiene UNRWA en la Jerusalén Este ocupada y ordenó la expulsión inmediata del alumnado de sus colegios. Iba fuertemente armado. En un colegio. En ese momento, 800 niños y niñas de entre 6 y 15 años estaban en clase. Imagina el miedo que debieron sentir.
¿Y ahora qué?, ¿ya no vamos a poder ir a la escuela?, se preguntaban.