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Reflexiones, cariño y cultura palestina | | UNRWA. 28.04.25 | |  Hay algo increíble en las mujeres palestinas. Algo que no se puede explicar con palabras. Existe en ellas una dignidad que no se doblega, una resistencia que pasa de madres a hijas, como pasa la lengua. Las mujeres palestinas saben de ausencias, de pérdidas que se acumulan sin tiempo para llorarlas. Pero también saben de amor feroz, de cuidado colectivo, de reconstruir lo que la violencia se empeña en destruir. Saben hacer hogar entre los escombros, nutrir entre la escasez, curar en medio del dolor. Han criado generaciones enteras con el corazón roto y sostenido por la esperanza. | Han sido, y son, panaderas, maestras, doctoras, contadoras de historias, activistas, cuidadoras y defensoras de la vida, todo al mismo tiempo.
Han sido, y son, semilla, raíz y faro para el pueblo palestino.
Por eso, Federico, durante los próximos meses, me gustaría compartir contigo algunas de sus historias. Historias de amor y resistencia. Historias de mujeres refugiadas de Palestina. Historias como la de Huda... MUJERES CONTRA EL OLVIDO Huda Kaoud nació en la Siria de 1973. Una Siria tranquila y próspera, que nada tiene que ver con la actual.
Sus abuelos huyeron de Jaffa, ciudad vecina de Tel Aviv, durante la Nakba de 1948. Dejaron su casa a pie y atravesaron las montañas hasta llegar a Yarmouk, al sur Damasco. Allí nacieron y crecieron sus padres. También Huda.
Huda era feliz en Yarmouk. Trabajaba como profesora. Tenía una casa junto a su marido y la mayor de sus cuatro hijos, Hanin, había empezado a ir a la escuela. Cada año, viajaban durante las vacaciones.
Pero la guerra acabó con todo. Su barrio se convirtió en un campo de batalla y no tuvieron más remedio que marcharse.
Primero, Líbano. Después, Argelia.
La adaptación no fue fácil. Huda se sentía sola. Su marido tuvo un accidente de trabajo que lo dejó incapacitado. Como personas refugiadas, no gozaban de los mismos derechos.
Tras cinco años de huida, llegaron a Valencia.
Huda y Hanin, que ahora tiene 26 años, sostienen la familia. No solo con sus ingresos, también con su entereza y su cariño.
En su día a día, se apoyan en sus amigas, palestinas y valencianas. Junto a ellas superan sus miedos.
Cuando consigan la nacionalidad, Huda sueña con hacer un último viaje, esta vez a Palestina, la tierra de sus abuelos, pero con billete de vuelta a Valencia, donde ella y sus hijos pueden vivir en paz...
Federico, te invito escuchar el relato sonoro de Huda, narrado por Clara Llorca y Claudia Pulido, estudiantes de la universidad en Valencia.
Te dejo también una ilustración de Raquel Celdrán inspirada en la historia de Huda y Hanin. Una ilustración que habla de amor, de sororidad, de Palestina. Espero que te guste. |
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