|
Situación en el territorio Palestino ocupado y el nuevo bloqueo sobre la franja de Gaza
| | UNICEF. 17.03.25 | |  A mediados de semana tuve la oportunidad de hablar con Sam Rose, nuestro director de operaciones dentro de Gaza. No siempre es fácil hablar con él, y menos aún estos últimos meses. Tampoco es fácil escucharle. El 2 de marzo, Israel decidió bloquear de nuevo todos los pasos a la franja de Gaza y está impidiendo el acceso de mercancías y ayuda humanitaria. Otra vez, dos millones de gazatíes se enfrentan al bloqueo más absoluto, a la incertidumbre, al miedo a no tener nada que llevarse a la boca, nada con lo que alimentar a sus familias. Habíamos conseguido meter 2.300 camiones desde el alto el fuego y, por el momento, tenemos suministros suficientes para garantizar el acceso a agua, comida y atención sanitaria básica a la población, pero no durarán para siempre. | Una vez más, Israel está violando el Derecho Internacional Humanitario, no solo por bloquear la entrada de ayuda, también por haber cortado la electricidad. Pero esto no es algo nuevo, Gaza ha estado a oscuras durante los 15 meses de ofensiva militar.
Sin electricidad o combustible, las plantas desalinizadoras de agua dejarán de funcionar; sin alimentos, la desnutrición aumentará; sin suministros médicos, la población no podrá ser atendida ni recibir sus tratamientos.
Sin embargo, a pesar de la oscuridad, a veces es posible encontrar luz en Gaza. Y es que casi 40.000 niños y niñas han vuelto a la escuela. Asisten por turnos, tres horas al día, seis días a la semana para intentar recuperar el curso que han perdido. Y lo hacen con una sonrisa. Porque durante esas tres horas pueden recuperar su normalidad, a sus compañeros y compañeras, sus ganas de aprender. Porque si hay algo que caracteriza a la sociedad palestina es su amor a la educación. No es casualidad que los alumnos y alumnas de UNRWA obtengan las mejores calificaciones de Oriente Medio.
Sam me habló de lo increíble que resulta ver a todos esos niños y niñas con sus uniformes, entrando y saliendo de las escuelas que han hecho las veces de refugios de emergencia durante 15 meses, jugando, ajenos a las ruinas que les rodean.
Durante un instante, parece que nada hubiera sucedido, que todo pudiera volver a ser como antes. Es en ese instante en el que encontramos la fuerza para seguir adelante, defendiendo los derechos de los refugiados y refugiadas de Palestina. Es en ese instante en el que sentimos el abrazo de todas las personas que nos apoyáis, que nos escribís, que seguís defendiendo la humanidad a pesar de todo, encontrando la luz en la oscuridad. PONEMOS EL FOCO EN CISJORDANIA
La historia también se repite una y otra vez en Cisjordania, Federico. Desde el pasado 21 enero, el ejército de Israel avanza implacable sobre el norte del territorio, arrasando todo a su paso.
Está demoliendo infraestructuras y viviendas en los campamentos para personas refugiadas. Jenin ha quedado completamente inhabitable. Ahora es el turno de Tulkarm y Nur Shams, ambos campamentos de UNRWA.
La destrucción generalizada provocada por las fuerzas israelíes ha desplazado forzosamente a más de 40.000 personas hacia el sur, donde nuestros equipos se esfuerzan por aliviar sus necesidades más urgentes en un espacio humanitario cada vez más reducido. Es es el mayor desplazamiento registrado en Cisjordania desde la guerra de 1967.
Esto también está sucediendo Jerusalén Este: demoliciones, ataques a la población palestina y desplazamientos forzosos. El ejército israelí ha llegado a irrumpir en pleno día en nuestras escuelas con gases lacrimógenos y bombas de sonido.
Quieren expulsarnos, pero no van a conseguirlo. Nuestras escuelas retomaron su actividad al día siguiente de los ataques, nuestros centros de salud continúan abiertos, nuestros compañeros y compañeras siguen asegurando los derechos de los refugiados y refugiadas de Palestina, aunque esto suponga exponerse a un mayor riesgo ahora. |
|
| | <-Volver |
|
|