
La solidaridad no es sólo una palabra: es un vínculo, una promesa y es humanidad compartida. Y una práctica diaria. En cada gesto. En cada mirada. En cada pensamiento; puede haber solidaridad. Y humanidad.
Durante más de 75 años, los palestinos han soportado lo inimaginable: desplazamiento, desposesión, pérdida y desesperación.
Hoy, en Gaza, millones de palestinos están sometidas por Israel a una realidad brutal y deshumanizadora mientras el mundo observa. Hemos visto cómo Israel les deniega cosas tan vitales como agua y alimentos, cómo les somete a una hambruna provocada, cómo aniquilan el sistema sanitario, cómo destruyen hogares y refugios, cómo les obligan a desplazarse contínuamente en busca de una seguridad que no existe. Esto son crímenes contra nuestra humanidad compartida.