¿Qué ocurrirá una vez investido el alcalde, se sentirá legítimo representante de la ciudadanía y se dispondrá a escuchar y gobernar para todos. ¿Estará dispuesto a gobernar para los ciudadanos mediante el diálogo y la consulta? tendremos un Alcalde capaz de convertir una administración de favores en una administración de justicia y de derechos de los ciudadanos. Un modelo de gobierno en el que la mentira y el engaño, el despilfarro y el amiguismo no tengan cabida, e instaurara una nueva forma, más democrática, de ejercer la gestión municipal, un nuevo estilo de gobernar, más dialogante, en el que la gente pueda ser escuchada. O creerá, que la voluntad popular, le ha otorgado el poder y le ha concedido el don para tomar decisiones en solitario, y se dispondrá a “mandar” a su antojo, ignorando la voluntad del pueblo, se dispondrá a ejercer el poder, por la fuerza de la imposición ignorando a los demás, una postura fácil y cómoda que está al alcance de cualquiera que ostente el poder.
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No todos los políticos elegidos parecen admitir la regla del juego que consiste en que nos tienen que representar a todos nosotros, una vez instalados en el poder las promesas nunca se cumple porque después no escuchan a nadie y oyen sólo lo que les interesa. Pues es sabido que aunque el gobernante goce del mandato del pueblo para gobernar y ostente su representación, esta no es un cheque en blanco para hacer y deshacer a su voluntad y hacer lo contrario de lo prometido al pueblo. Porque una cosa es la representación legal que la ley les otorga a los alcaldes y otra muy distinta, y que no siempre coincide, es la voluntad del pueblo a quien dicen representar.
Nuestro pueblo es todo un ejemplo, los alhaurinos sabemos bien lo que significa la palabra mandar, es decir, ejercer el poder ignorando a los demás. Que pasara cuando el pueblo proteste y quiera manifestar su voz para participar, se le dirá desde el poder: Calla, pueblo, calla. Deja que gobernemos en tu nombre durante otros cuatro años.. |