Como botón de muestra está el compromiso de la “Construcción de un emblemático y espectacular espacio acuático en la rotonda de Tabico a la entrada del término municipal, con tres fuentes, juegos de agua con arcos curvados sobre los carriles de entrada y que constituirá con toda seguridad el más importante emblema identificador de Alhaurín de la Torre”. ¿Cómo se puede pasar de puntillas por esta megalómana promesa sin que el regidor municipal dé cumplidas explicaciones de dónde están las fuentes, los arcos y el sursum corda del emblema laurinejo? Lo prometido, se encajaba en el también incumplido y majestuoso Centro Comercial de Tabico, con 22.000 m2 y no sé cuantas tiendas y puestos de trabajo previstos, el cual hoy, pasados cuatro años, no es más que una especie de pequeña escombrera donde se van acumulando basuras, cochambres y restos de obras, habiéndose travestido el que iba a ser más importante emblema de Alhaurín de la Torre en una humilde rotondita anexa a una selva de matojos y matorrales.
Olvidada queda la promesa de construcción de un Auditorio Municipal con capacidad para 4.500 personas en Cerro Planchuela. Roto el compromiso de construir el Palacio de la Cultura o la Hemeroteca con aforo para 450 personas. Al limbo se marchó la obligación del Museo de las Cofradías, del Museo Torrijos en Torrealquería, del Parque Arqueológico de Taralpe o del Museo Arqueológico y Artes Populares. Quebrado quedó el pacto de cesión de solares para la construcción de la Casa de Hermandades de Cofradías o la construcción de plazas de aparcamientos subterráneos en la Plaza de la Constitución (85), en la zona del Parque (200) o en la urbanización El Limón (400). ¿Dónde están las instalaciones de energía solar térmica y fotovoltaica de Los Manantiales, del estadio Carranque o del Polideportivo Municipal?, ¿dónde la segunda piscina cubierta climatizada?, ¿dónde la cubrición de las pistas polivalentes de Torrealquería, El Romeral o Retamar? Seguramente en el mismo lugar umbrío del olvido al que fueron las promesas incumplidas de 649 viviendas de VPO, del nuevo cementerio de Sierra Llana, del campo de golf de la escuela municipal o del pabellón cubierto de Pinos de Alhaurín. Nadie vio jamás las tres torres vigías de arquitectura árabe que se prometieron, ni los tres nuevos hoteles o los dos campos de golf de iniciativa privada. ¿Cómo creer ahora a quien faltó a sus compromisos? Unos cuantos ejemplos más: carretera de circunvalación del casco urbano, cuatro templetes: en El Cordobés, centro urbano, El Portón y el cementerio, colector de aguas residuales de las barriadas norte de Santa Amalia a Zapata, parque municipal de placas fotovoltaicas, parque temático medioambiental en cerro Planchuelas, ampliación de accesos a Torrealquería y Romeral, circunvalación Sur y Norte, construcción de piscina pública y recinto ferial en El Romeral, sustitución de la red de saneamiento de Santa Amalia, iluminación de la A366 desde Pinos hasta la Alquería y un larguísimo etcétera que por no aburrir al personal aquí corto.
Propuestas y más propuestas, blablablá, blablablá, sobre aquel papel couché que algunos conservamos y que entonces parecían ciertas, pero que hoy, con cuatro años de perspectiva histórica frente a la realidad contrastada resultan tan inciertas como el cuento de la megalópolis Aeroportuaria que nos salvará del infierno del paro con casi 100.000 puestos de trabajo a crear. Nos hubiera bastado con hacer realidad lo prometido en el 2007 y desarrollar los centros comerciales de Cortijo Blanco (de 650.000 m2), Tabico (de 22.000 m2) y carretera de los polígonos (de 80.000 m2) y el Centro de Negocios de la ya cacareada, por aquel entonces, Ciudad Aeroportuaria, para generar los 5.000 puestos de trabajo comprometidos como para que hoy no nos desayunásemos con la cruda realidad de los 5.140 desempleados existentes en Alhaurín de la Torre.
Algo tan simple como cumplir su programa nos hubiese salvado de la quema. La actual propuesta del PP es hacernos creer lo imposible, huir hacia adelante y ahora, en una complicada pirueta con doble salto mortal, elevar el listón de la promesa al infinito de lo cuántico.
Difícil de creerlos, difícil de mantener la fe en quien no cumple. No obstante, como siempre, el voto es soberano. Pero no lo olviden, ha comenzado la campaña electoral y prometer es gratis: "rien ne va plus". Seguiremos. |