Tranquilo. Esta es mi tercera campaña electoral, aunque sería mejor decir que la cuarta ya que también hice aquel famoso video de ASIAT con tu padre en el año 1995. En doce años de comunicación en política puedo presumir de haber aprendido algo, ahí están los resultados: 43% y 9 concejales, mayoría absoluta en 1999, cuando nadie pensaba que lo conseguiríamos.
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El 59% y 14 concejales en 2003, y las previsiones de las encuestas publicadas en esta campaña y las de otras encuestas más recientes (no publicadas), dicen que la cosa va moderadamente bien y se superan los objetivos planteados de partida, así que tranquilo, se lo que hago, lo que escribo y mido hasta la última de mis palabras, (incluidas estas). Todo está diseñado y saliendo como esperábamos.
Las campañas electorales son como partidos de fútbol que duran 15 días, primero hay que saltar al campo en forma, segundo, tener la estrategia preparada, saber marcar los tiempos y las pautas, atacar cuando es preciso, llevar la iniciativa o defenderse cuando el equipo contrario ataca e incluso saber hacer las faltas a tiempo. Al final el resultado es lo que importa y mi empeño es que “el enemigo” se quede a 0, es decir, que no saque ninguno, ya veremos si lo consigo, aunque se que es bastante difícil.
Toda campaña electoral supone un punto de inflexión y un recrudecimiento verbal de la crispación. Una tormenta de verano con mucha parafernalia de rayos y truenos pero que el día 27 escapará, pondrá las cosas en su sitio y el 28 saldrá el sol. |