La lentitud de la justicia española hace que no podamos saber antes de las elecciones quiénes de los cuarenta no sólo son implicados, sino delincuentes. Nos cuenta EL PAÍS (21-05-2007) que Jiménez Sánchez “cree que en la mayoría de los casos, los alcaldes que acaban siendo corruptos no llegaron al cargo con esa intención. Simplemente les fue difícil resistirse a la tentación". Eso es lo difícil , resistirse a la tentación. Yo siempre he dicho que quien miente una vez, miente siempre, y añado que quien se implica una vez lo hará siempre. Este Ayuntamiento se ha caracterizado por la falta de transparencia en la gestión urbanística, siempre se han negado a dar datos, datos que los ciudadanos tenemos derecho a conocer. Esos datos deben ser públicos, un ayuntamiento no es un chiringuito particular.
Marbella es sólo uno de los muchísimos casos que existen en esta comunidad y que han salido a la luz. Esperemos que sirva de ejemplo y la justicia indague también en el resto de los pueblos. El pueblo apoyó al alcalde votándole una y otra vez en las elecciones, obteniendo mayorías aplastantes sin plantearse si lo que era vox populi era cierto, las avenidas se llenaron de plantas, la apariencia era espectacular, los constructores se hicieron de oro, recalificaciones de terrenos, incumplimiento de las normas urbanísticas, etc, Marbella era sin duda el municipio estrella de Andalucía. ¿Tendrán alguna responsabilidad los votantes de GIL? La deuda la pagaremos todos.
El espectáculo dado por el Sr. Marcos acusando al Sr.Villanova y la respuesta de éste nos da una idea de lo que se pudo cocer en las negociaciones para “legalizar” lo ilegalizable según la sentencia del TSJA. Ningún ciudadano de buena fe entiende que las canteras ilegales puedan seguir trabajando después de la sentencia del TSJA. ¿Por qué cambió de opinión el Sr. Villanova, cuando durante años decía que no era bueno para su pueblo? ¿Conoceremos alguna vez la verdad? Mientras tanto no le apoyemos al menos los que defendemos que hay que acabar con la corrupción, no vaya a ser que de ser pueblo estrella acabemos como Marbella, estrellados. Isolde Schaefer |