Lo malo de subirse a las farolas es que a veces te subes a las que no debes, todo por afán protagonista, como le ha sucedido a la candidata Mercedes Ávila, quién a pesar de ser muy explícita la orden de la Junta Electoral de no utilización de farolas lacadas, se ha saltado a la torera dicha orden y ha colocado su cartel electoral en algunas de ellas. Véase la prueba.
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No solo eso, sino que también utiliza a unos menores esperando el autobús para mezclarse con ellos y sacar una foto en la cual se identifica perfectamente a alguno de ellos. Suponemos que tendrán el correspondiente permiso paterno, o la ley de protección de imagen de los menores no reza para la Sra. Ávila que debe de conocerla porque es abogada. Hace propaganda electoral reproduciendo unas presuntas declaraciones de los chavales sobre intención de voto en sus casas, ya que evidentemente los menores no votan. Esto es para ponerlo en manos de la fiscalía que estudie si ese comportamiento por parte de la Sra. Ávila es constitutivo o no delito. Más como este partido no tiene intención de criminalizarlo todo, algo que si es recurrente en la Sra. Ávila, que incluso ha conseguido con sus denuncias atrasar un sorteo de viviendas reventando las ilusiones de los ciudadanos, simplemente informamos de su manera de proceder y le afeamos su conducta, que no es a nuestro entender la más correcta en alguien que se presenta como abanderada de la más estricta legalidad. Las pancartas de las farolas que las quiten.
Luis Bravo.Oficina de comunicación del PP |