“Izquierda Unida, como siempre, no realizará ninguna contestación a las descalificaciones e insultos que emiten los miembros del PP en contra de sus concejales y candidatos”. Cualquiera que lea estas manifestaciones no tiene más remedio que aplaudir el respeto y la moderación política demostrada por quienes las realizan. Pero si más abajo leemos otras como “el Sr. León Godoy ha sido destituido y humillado por el propio Alcalde”; “su partido ha prescindido de él, defenestrándolo”, o “no debe de ser muy gratificante volver al puesto de Auxiliar Administrativo”, entre otros argumentos que no se tienen de pie, no cabe más que pensar, ante tales incongruencias, que en la redacción de un escrito tan pobre y de tan mal gusto han tenido que intervenir varias plumas, embrollándose entre ellas. |
Porque, ¿cómo una misma persona puede elevarse a decir lo primero para descender a manifestar lo segundo? O estas personas desconocen la semántica, o no la conozco yo, que también es posible. ¿Que Izquierda Unida no descalifica ni insulta?; aun admitiendo que una parte de ella no lo haga, la otra lo hace descaradamente.
Las manifestaciones vertidas en contra del concejal José Antonio León yo las calificaría, cuando menos, de descalificaciones insultantes, hechas menos por ignorancia que por malevolencia. Y eso les lleva a hacer críticas que se alejan de la seria oposición política para entrar en el terreno de lo ridículo. ¿Alguien ve al alcalde, ante la petición por parte de un pensionista de una baraja de cartas responderle que la traiga de su casa? ¿No hay en el Hogar un responsable a quien pedírsela? ¿Son los alcaldes los que distribuyen ahora los juegos de mesa a los jubilados? La verdad es que el escrito de marras hace aguas por todas partes, y sólo rima con lo esperpéntico.
A José Antonio León Godoy lo conocemos desde hace mucho tiempo. Antes de que ocupara la Concejalía de Bienestar Social. Cuando aún trabajaba en “su poco gratificante puesto de Auxiliar Administrativo”. (Por cierto, a quien se le haya ocurrido una frase tan brillante es responsable de sumir en un estado de depresión irreversible a muchos honestos trabajadores/as que hasta ahora se sentían orgullosos de ejercer una profesión administrativa que ellos tenían por digna y respetable; ¿cómo haríamos si estos miles de profesionales, avergonzados de una profesión tan poco gratificante como anodina decidieran abandonarla, creando una desestabilización tanto laboral como económica para nuestro ya bastante maltratado país?). Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice para que, al tratar de descalificar a una persona, no se produzca el efecto dominó y se acabe insultando a miles de ellas.
En el ejercicio de esa digna profesión, José Antonio ha sido siempre una persona competente y trabajadora, dispuesto a atender cualquier problema y a resolverlo cuando en su mano se hallara la solución. Sobre su entrega en Asuntos Sociales, los que lo conocen saben de su constante dedicación porque han visto como ha desarrollando su labor a lo largo de sus años como Concejal; a los que, pretendiendo conocerlo se permiten tales descalificaciones, ninguna explicación merecen quienes, apartándose de lo que debe ser una oposición firme y rigurosa pero a la vez justa y objetiva, demuestran más interés en demoler a la persona de turno que en señalarle lo que puede ser mejorable en el desarrollo de su función pública. Con esa actitud, I.U. hace suyo el nerviosismo que quiere atribuir a los miembros del PP. Y no parece sino que, como ocurre en el juego de ajedrez, lo que interesa es ir eliminando las diferentes piezas del tablero para llegar al jaque-mate sin respetar las más elementales reglas del juego.
Hace pocos días se señalaba en estas mismas páginas, con una pizca de intención acusatoria, que cierta joven, pariente de…, entraría a formar parte de la lista presentada por el PP para las próximas municipales; hoy se tacha alegremente de incompetente e irresponsable a otro joven que ocupa por voluntad propia el último lugar en esa misma lista. Y suena a algo más que a ignorancia el querer llevar a la opinión pública la idea de defenestración de un concejal por pretendida ineptitud, cuando el supuestamente defenestrado sigue siendo secretario del mismo partido que, según ellos, lo ha marginado. En todas las listas electorales hay más nominados que los puestos a cubrir; ¿los que ocupan los últimos puestos de esas listas tienen que sentirse defenestrados y humillados por los dirigentes de su partido?. Pues a ver como se comen ese plato los que llevan el farolillo rojo en las listas de los demás partidos.
Dentro de la lógica y firme oposición a que está obligado, a un partido político debe interesarle y preocuparle más la solvencia y capacidad de la lista electoral de su propio partido que las altas y bajas que se produzcan en las del oponente político; eso, y elaborar una oferta seria y atrayente que ilusione al electorado. A veces, cuando todo nuestro interés va dirigido a derribar al adversario, el propio desgaste que tal esfuerzo produce nos impide hacernos fuertes para poder llevar a cabo nuestros proyectos y propósitos, perdiendo la ocasión de hacer un más brillante papel en la función que intentamos representar.
Paco Acosta |