Joaquín Villanova se contagió de su concejal y siguió en la línea de Gerardo Velasco, amenazas, acompañada de risitas a cada comentario. No le interesó la moción de UPyD sobre un estudio para mejorar el emplazamiento provisional del mercadillo local, llegando a mencionar yugos y flechas y más amenazas personales.
Pero la versión más antipática de Joaquín Villanova fue en el turno de ruegos y preguntas. Un vecino tuvo la osadía, aunque con educación, de preguntar por la suciedad y dejadez de una parcela que casualmente es del alcalde y ¿que por qué el resto de vecinos están obligados a vallar y él no lo hacía? Respuesta, yo la limpio una vez al año.
Joaquín Villanova le demostró al vecino la tirria que sentía por él y su pregunta, acusándolo de persecución y que de seguir con sus preguntas lo echaría de la sala. Joaquín Villanova demostró ser el más simpático de los antipáticos. Se ha ganado ese café hirviendo de la máquina del Ayuntamiento.
Ramón Guanter
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