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EL BOTÍN (1) | | Eduardo Saez Maldonado. 01.03.25 | |  Hay algunos servicios ciudadanos sobre los que hay un consenso generalizado, incluso entre parte importante de la derecha no demasiado ultraliberal, acerca de la necesidad de que sean soportados fundamentalmente por el Estado dada su importancia social, como son la sanidad y la educación, aunque también haya oferta privada para aquel que lo prefiera. Sin embargo, hay otros servicios, también esenciales, que se liberalizaron completamente en su día (el PSOE de González empezó a privatizar muchos de ellos, por cierto) y que no tienen alternativa pública que garantice un servicio básico e impida, de paso, abusos por parte del sector privado. Me refiero a servicios básicos y, en algunos casos, estratégicos, como las telecomunicaciones, la energía e incluso la vivienda o la banca. En el caso de la Banca, el hecho de que estemos obligados a tener una cuenta abierta para cobrar nuestros ingresos y pagar nuestros gastos e impuestos, nos obliga a elegir entre la (cada vez menor) oferta de banca privada existente ya que no disponemos de una banca pública. Pero claro, "con la iglesia hemos topado, amigo Sancho". | La banca española ha publicado recientemente los resultados de su negocio en 2024 (2). En concreto, las seis grandes entidades han ganado en total 31.768 M€. Es decir, que el beneficio total que se llevan los accionistas de estas empresas es de 381 M€ al mes (87 M€ al día) lo que, seguramente, les dará para sus gastillos. Este insultante margen de beneficios contrasta con el hecho de que la banca es una actividad esencial en cualquier sociedad desarrollada en tanto que estamos obligados a tener un banco en el que cobrar nóminas y subvenciones, pagar facturas e impuestos etc. Sin embargo, el estado se niega a proveernos de un servicio público de Banca obligándonos a tirarnos a la jungla de la banca privada y a pasar por el aro que nos impongan. Veamos.
La concentración bancaria está avanzando como lo hacen todos los grandes sectores en un sistema capitalista de libre mercado que tiende, por su propia naturaleza desreguladora, a concentrar la riqueza en cada vez menos manos. De hecho, el accionista mayoritario de tres de los mayores bancos de España (BBVA, Santander y Sabadell) no es otro que el mayor fondo de inversión del mundo que controla el 7,7% del PIB mundial: el americano Black Rock que también tiene importante participación en Telefónica o Repsol, por ejemplo. Por si fuera poco, el BBVA está tratando de absorber al Sabadell en la línea de concentración de negocio mencionada.
La existencia de una banca privada que no tuviera como principal objetivo dar beneficios millonarios para alimentar al monstruo capitalista sino dar el mejor servicio público posible, nos permitiría tener una cuenta bancaria en un banco al que pudiéramos acudir a hacer nuestras gestiones (si no sabemos o no nos gusta hacerlas telemáticamente) en un horario normal y no los martes y jueves de 10 a 10.15; nos permitiría no estar pagando comisiones por pasar por la puerta de la sucursal y nos permitiría tener la tranquilidad de no estar contribuyendo al insultante enriquecimiento de la banca privada y de los desalmados fondos de inversión que se están comiendo el mundo.
La excusa típica de los neoliberales de que las cosas hay que privatizarlas para que funcionen no nos sirve. Lo que hay que hacer no es liberalizar sino gestionar adecuadamente, al contrario de lo que se hizo en España de forma lamentable con las cajas de ahorro que tantos argumentos dieron a los nuevos defensores del "viva la libertad, carajo".
Y tuvimos una magnífica oportunidad de iniciar esta senda cuando el Estado (curiosamente en tiempos de Rajoy) nacionalizó parcialmente Bankia para rescatarla del desastre de gestión de Rodrigo Rato. Pero cuando el PSOE de Sánchez y Calviño llegó al poder, reprivatizó Bankia (que fue absorbida por Caixabank) evidenciando de nuevo que, al menos en lo económico, el PSOE es más neoliberal que socialista (neoliberalismo progresista, le leí el otro día a Yayo Herrero en una acertada definición de la deriva socialdemócrata) pues podía haber reconducido la entidad hacia una Banca Pública, que diera un servicio a la sociedad y que obligara a la Banca Privada a no "desmandarse".
Ahora, sin embargo, el PSOE tiene que parchear con el impuesto especial a la banca que la Presidenta del Banco de Santander se permite criticar a la vez que anuncia los más de 12 mil millones de beneficios obtenidos por su banco (3) en una suerte de triple salto mortal con doble tirabuzón de la cara dura neoliberal. Debe sentirse identificada con su apellido, la Sra. Botín (1)
Eduardo Sáez Maldonado
(1) https://www.rae.es/diccionario-estudiante/bot%C3%ADn
(2) https://www.larazon.es/economia/gran-banca-espanola-roza-32000-millones-euros-beneficios-2024-marca-nuevo-record_2025020767a5c715e95c060001899516.html
(3) https://www.eldiario.es/economia/botin-senala-impuesto-banca-castigo-sector-pese-santander-gana-12-574-millones-2024_1_12027226.html |
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