
En el siglo XIX se puso de moda entre los intelectuales adinerados la creación de jardines de estilo romántico que incluían especies exóticas de muy diversa procedencia geográfica. En Málaga, sin ir más lejos, disponemos del magnífico
Jardín Botánico de la Concepción. Pero si las condiciones climáticas, de humedad y precipitación lo permiten, estos jardines se convierten en auténticas selvas en latitudes extrañas.
La foto que acompaña este escrito, tomada en uno de los muchos jardines románticos de la
ciudad de Sintra, cerca de Lisboa, es un ejemplo. Se trata de un bosquete de helechos arborescentes que nos trasladan a otra época. Una época en la que las plantas "superiores" con flores y troncos de madera consistente (como el olivo y la encina) aún no habían hecho su aparición evolutiva, y otras plantas vasculares terrestres más primitivas, como los helechos arborescentes de la fotografía, dominaban la tierra y empezaban a producir el carbón que ahora nosotros explotamos como si no hubiera (y quizás no lo haya) un mañana. Hablamos del Carbonífero, hace más de 300 millones de años.