En general, pagar impuestos es algo que no nos resulta particularmente agradable. No ponemos pegas, sin embargo, a disfrutar de una Sanidad Pública universal (en lamentable retroceso neoliberal, por cierto) ni una Educación Pública para nuestros niños. Y nos gusta que cuando se nos queme la casa y llamemos a los bomberos, éstos vengan rápidamente y nos salven. O la policía, etc, etc. Lo que pasa es que todo no puede ser. Si queremos disponer de servicios que no son rentables en sí mismos, tenemos que poner un fondo común (impuestos) para sufragarlos.
Bajar, pues, los impuestos para solventar una situación coyuntural puede ser, claro que sí, una buena medida. Incluso el resto de medidas implantadas como bonos sociales, ayudas para autónomos cuyos ingresos hayan caído etc son bienvenidas mientras pasa el chaparrón. Pero, ¿pasará el chaparrón? ¿Estamos seguros de que los problemas de suministro de electricidad y petróleo, cuyas materias primas están ya en declive inexorable e irreversible a nivel mundial desde hace años (2), es coyuntural? Esto nos llevaría a una profunda reflexión acerca del rumbo que lleva la humanidad en la que no entraremos ahora.
Pero volviendo a las medidas anti subidas de la energía, hay otras posibilidades de controlar estas subidas aparte de los impuestos: el precio que nos cobran las empresas privadas que nos venden la energía. Y aquí está la cuestión. ¿Cómo es posible que un negocio gestionado por una empresa privada (cuyo único y legítimo objetivo es maximizar sus beneficios económicos) sea tan importante para una sociedad que se plantee bajar los impuestos de ese negocio concreto? ¿No sería más sensato que en los sectores verdaderamente estratégicos (sanidad y educación, pero también energía y hasta banca) estuvieran presentes los estados de forma directa? Esto era así en España, recordemos, hasta que Felipe González primero, y J. María Aznar después, dilapidaran el capital estatal privatizando las empresas energéticas y todo lo que se encontraron a mano. Y nos encontramos ahora que un sector tan crítico para la economía y para la estabilidad geoestratégica de un estado está en manos de empresas cuyo único objetivo (legítimo, digo) es ganar dinero. Esto, que a un liberal le parece lo correcto, cuando los vaivenes del devenir de la humanidad devienen incontrolables, nos vemos obligados a intervenir desde los estados si no queremos que esto se nos vaya de las manos. Y se nos está yendo (3).
Es posible que haya pasado ya la oportunidad de crear una empresa pública que vaya recuperando las concesiones hidroeléctricas que vayan venciendo e integre, a través Red Eléctrica Española (que habría de ser inmediatamente renacionalizada) todos los pequeños productores de fotovoltaica, cada vez más numerosos.
Y quizás sea ya tarde también para medidas paulatinas que debieron haberse tomado hace tiempo. El desbocado incremento de la luz y los combustibles va a generar una gran convulsión nacional (¿mundial?) en pocos meses difícilmente controlable.
Las políticas neoliberales propuestas desde el PP sólo se centran en bajadas de impuestos y otras medidas ignorantes de la coyuntura social y ambiental existentes, pero no en medidas que alteren mínimamente ("vade retro") el sagrado libre mercado. Y estamos llegando ya al punto en el que, a medida que la escasez de combustibles y la carestía de la luz se desboca, no podemos esperar que la solución sea bajar impuestos con la esperanza de aguantar como si hubiera alternativas razonables al declive energético de las que el libre mercado pueda tirar. Los oligopolios energéticos intentarán mantener sus márgenes todo lo que puedan sabiendo que el declive es inexorable, pero los estados deben levantar la vista al horizonte, asimilar la evidencia científica y coger al toro por los cuernos anunciando que no vamos a poder seguir moviéndonos igual, viajando igual, gastando igual. Y tomar el control real.
Ya sabemos que eso no da votos. En todo caso se los da al PP o a VOX que niegan la mayor y pretenden seguir con las mismas recetas neoliberales de siempre. Incluso el PSOE mantiene una tibia actitud intolerable en tanto que tienen la información en la mano. Pero como decía el otro día Rufián, la ola inflacionista va a pasar, de todas formas, por encima del gobierno. ¿No es momento, pues, de aceptar que "el frotar se va a acabar", que hasta el "Green New Deal" es un camelo, que los límites físicos del planeta no lo permitirán? (4)
Podemos seguir apelando a la mano invisible de Adam Smith que lo ponga todo en su sitio, eso sí, pero asumámoslo, "the game is over" y sólo nos queda echar el freno antes de llegar al abismo.
Pero no lo vamos a hacer, claro.
Eduardo Sáez Maldonado. (1) https://www.elmundo.es/espana/2022/06/23/62b46a2dfc6c83f52d8b45d0.html (2) https://culturacientifica.com/2019/05/03/el-pico-petrolero/ (3) https://www.worldenergytrade.com/oil-gas/general/importacion-gnl-europa-frenado-demanda-asiatica-precios?fbclid=IwAR1Ttd6fpxIpQ0Uud6uZA5bINpnt_uteS9vS9LO9BSO9p-3taVB4bVNBwX (4) https://www.eldiario.es/tecnologia/falta-materiales-esconde-crisis-chips-transicion-ecologica-digital-riesgo_1_8371507.html |