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El retorno del Jedi | | Eduardo Saez Maldonado. 29.08.19 | |  El otro día ocurrió algo en el Senado que, aunque no fue demasiado importante a efectos prácticos, sí fue muy significativo. Se elaboraba una declaración, que pretendía ser común de todos los grupos (institucional), relativa al tremendo incendio que ha arrasado casi el 10% de la isla de Gran Canaria (1). En esta declaración se instaba a las administraciones competentes a tomar medidas preventivas tanto en lo que se refiera a la acción directa contra los incendios como a la mitigación del cambio climático como una de las causas que están agravando este problema. No pudo aprobarse, sin embargo, dicha declaración porque uno de los partidos no aceptó la alusión al cambio climático. VOX, en concreto. Aun discrepando abiertamente, se puede admitir que un partido defienda
un nacionalismo exacerbado, insolidario y excluyente; se puede
admitir, aun discrepando abiertamente, que no se vea con buenos ojos la
defensa del feminismo como movimiento transformador de la sociedad y
necesario para que la evolución de la misma devenga en un sistema
absolutamente igualitario; se puede admitir, aun discrepando
abiertamente, que se considere que los animales (y la naturaleza en
general) no son sujetos de derecho alguno sino herramientas
exclusivamente a nuestro servicio. Todo esto, al fin y al cabo, son
opiniones que pueden ser defendidas pacíficamente, no faltaba más. | Sin embargo, hay realidades que, en tanto que sujetas a evaluación de acuerdo con el método científico, no están abiertas a la opinión del común de los ciudadanos si no es para aportar pruebas o refutarlas de acuerdo con el citado método científico. Por ejemplo, leíamos el otro día que una madre fue obligada por la justicia española contra su voluntad a vacunar a su hija. Su opinión contraria a la vacunación no es relevante frente a las objetivamente indiscutibles evidencias científicas y prevaleció, lógicamente, el derecho del niño frente a las arbitrarias y peligrosas pretensiones de la madre. La ley puede, incluso, obligar a alguien a recibir una transfusión de sangre en contra de su voluntad si la opinión médica lo considera indispensable para salvar su vida aunque el interesado se oponga por motivos ideológicos. No se puede discutir, pues, que las evidencias científicas de los últimos lustros muestran que el cambio climático de origen antropogénico se está produciendo en todo el planeta y mi opinión personal, o la de VOX, o la del primo de Rajoy no es relevante ante un hecho aceptado por la comunidad científica y con cada vez más evidencias avalándolo de acuerdo con el método científico objetivo. Por tanto, un representante político no puede basar sus decisiones públicas en opiniones personales contrarias a la objetividad científica y, aunque crea que el cambio climático es un “camelo” (2), o que la evolución biológica de las especies es un cuento chino, o que la tierra es plana, debería reservarse esas opiniones para discutirlas en el bar con los amigotes pues, como representante público, sería deseable un poquito de seriedad. Luego ya, en su faceta privada, pueden declararse seguidores de los Caballeros Jedi, si quieren. (1) https://www.laopiniondemalaga.es/nacional/2019/08/27/vox-tumba-declaracion-senado-apoyo/1110351.html (2) https://ethic.es/2019/01/vox-y-el-camelo-climatico/
Eduardo Sáez Maldonado
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