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¿Qué pensará “NOTRE DAME” de todo esto? | | Eduardo Saez Maldonado. 23.04.19 | |  Me llegaba el otro día por las redes sociales un irónico comentario recordando a los donantes privados de fondos para la restauración de los daños del incendio de la Catedral de París (650 M€, al parecer) el número de cuenta de Médicos del Mundo en una indirecta (pero clarísima) alusión a las prioridades de gasto de nuestro actual sistema económico: “Entre las donaciones anunciadas por grandes fortunas francesas, destacó la de la familia de Bernard Arnault, propietario del grupo de productos de lujo LVMH, que prometió 200 millones de euros. La familia Bettencourt, heredera de L'Oréal, anunció una donación de 200 millones de euros, cien a través de la compañía y cien a través de su fundación. Por su parte la familia de François Pinault, propietario del grupo Kering, que comercializa marcas como Gucci o Yves Saint Laurent, anunció 100 millones de euros a través de su compañía de inversiones Artemis.” (1) | Está bien, lógicamente, hacer donaciones privadas a causas justas. Todos hemos dado alguna vez un euro a alguien que pide en la puerta de una iglesia (como la de Notre Dame, por ejemplo). Hace poco, Amancio Ortega (uno de los empresarios más ricos del mundo, al parecer) donaba más de 300 M€ para la adquisición de cierto aparataje de diagnóstico del cáncer a la Sanidad Pública Andaluza (2). Es, como comentaba antes, un tema de prioridades. Es más urgente tener instrumental contra el cáncer que restaurar catedrales, y es más urgente abordar la miseria y muerte de los desgraciados del tercer mundo que tener instrumental contra el cáncer. Lo que no es de recibo es que las prioridades de inversión de excedentes de riqueza se distribuyan según los criterios arbitrarios (y quizás algo interesados) de los millonarios. Porque Amancio Ortega podría haber donado esos milloncejos que le sobran a los países en los que tiene las fábricas de ropa que luego vende en Europa (multiplicando la plusvalía) con trabajadores en condiciones bastante peores que los españoles. Hay, claro, una manera de intentar solucionar esto. Lo razonable sería que dichos empresarios pagaran unos impuestos justos y proporcionales a sus ganancias a los estados en los que tienen sus fábricas y también en los que obtienen sus beneficios. Serían así los estados, en tanto que depositarios de la soberanía popular, los que distribuirían esos ingresos en función de las respectivas necesidades o prioridades. Es muy fácil. Los impuestos los deben pagar, fundamentalmente, los que más ganan. Sin embargo, los eslóganes electorales que triunfan son los de los partidos de derechas y liberales que defienden precisamente lo contrario: no pagar impuestos y que sea la economía la que se autorregule y los grandes empresarios de las grandes corporaciones los que decidan el rumbo a seguir, no ya sólo haciendo esporádicas donaciones sino influyendo descaradamente en las políticas que dichos gobiernos llevan a cabo. Porque nos tientan a los trabajadores medios (generalmente fritos a impuestos con sospechosos usos) con el caramelo de la “bajada masiva” para que piquemos (como con lo de las pérfidas sucesiones) y les votemos mientras los que verdaderamente ganan dinero a espuertas con exenciones fiscales de todo tipo se frotan las manos y se ríen de los trabajadores mientras brindan con champán (francés, por cierto, como la catedral de París). Si esto es lo que votamos, esto es lo que tendremos. Si seguimos votando lo mismo, nada cambiará. Depende de nosotros: de nadie más. ¿Qué pensará Nuestra Señora (Notre Dame) de todo esto? A nosotros, el domingo, nos preguntan nuestra opinión; la daremos. Eduardo Sáez Maldonado
(1) https://es.noticias.yahoo.com/millonarias-donaciones-para-notre-dame-crean-pol%C3%A9mica-en-172542321.html?guccounter=1&guce_referrer=aHR0cHM6Ly93d3cuYmluZy5jb20v&guce_referrer_sig=AQAAADupttVcO6DR4WqdzJhg2N76_NKfLh8PweI4kfX_iEf5O3bxyw4QJ9fRcHZSOWzsTFZwUY8upYd1xtvrXJDc5ncMFr6BT2q_QnLYTm6Z8Dv-67rcdwvZiNhxZgcCYSxJuOicsjnGiGUKaO8vpwQiiltaUskPqCf_wHgr2xk1jIym (2) https://www.elmundo.es/sociedad/2017/03/29/58db68efe2704e381e8b463c.html
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