A raíz de la polémica suscitada por los movimientos de tierra de la Calle Vélez Málaga, en la Urbanización Pinos de Alhaurín, me he tomado la molestia de calcular la distancia que separa esta calle de la Cantera de Pinos, una de las cuatro que, a pesar de ser ilegales, continúa trabajando a pleno rendimiento gracias a los acuerdos alcanzados por nuestro Ayuntamiento con la Junta de Andalucía. En la foto adjunta (tomada del práctico programa “GoogleEarth”) se marca una línea que muestra que la práctica totalidad de la urbanización de Pinos, así como algunas otras zonas residenciales, están a menos de los dos kilómetros que la ley establece como distancia mínima a la que debe situarse una explotación minera.
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Se da la curiosa circunstancia de que esta zona es urbana desde 1977 (información que nos proporcionó el Ayuntamiento en este mismo medio cuando trataba de rebatir la denuncia que Izquierda Unida hizo de estos hechos). Es decir, que haber consentido esta invasión de las canteras en áreas de seguridad es, cuanto menos, e independientemente de otras consideraciones de tipo legal, ecológico o sanitario, una dejación de responsabilidades por parte de la administración “competente”. Habrá que esperar las futuras decisiones judiciales al respecto, porque el pueblo ya ha hablado. Y es que lo único que nos importa es la generación de “riqueza” a corto plazo sin pensar en lo que se destruye por el camino, en los costes ambientales, sociales y económicos que tendrá en el futuro etc. Y claro, algunos teníamos la esperanza de que el pueblo soberano pusiera las cosas en su sitio. Pero nuevamente hemos dado una aplastante mayoría a los mismos de siempre.
Un grupo que ya sabemos lo que va a hacer: permitir la continuidad de las canteras, y recalificar terrenos para permitir nuevas construcciones que mantengan algún tiempo más el efímero empleo que crece alrededor de las obras y que se desplomará en poco tiempo en cuanto esta locura urbanística acabe, pero que mientras dure... Y es que el problema más importante que tiene Alhaurín de la Torre (aparte de las canteras, claro, aunque no deje de ser lo mismo) es la masiva urbanización que está arrasando con todo. La polémica calle VélezMálaga parece ser que no es nueva cantera, sino que se está habilitando para la construcción de nuevas viviendas, que estarán a menos de un kilómetro de las canteras (la más cercana de las que se ven en la foto adjunta) y con vistas al camino por el que salen los camiones que depredan nuestro patrimonio natural al ritmo de cien camiones por hora. No se si esta información se ofrecerá a los futuros compradores.
¿Y la sierra? A la vista de los resultados electorales es más que evidente que no le importa a nadie. Esto es lo que hay. El pueblo es soberano para elegir, y lo ha hecho: las irregularidades se aceptan como parte del juego, como en Alhaurín el Grande, donde se elige por aclamación a un presunto delincuente, en libertad bajo fianza, acusado de chantajear a constructores (que luego repercutirán el soborno en el precio de la vivienda, claro) pero que ha sido apoyado públicamente incluso por la diputada por Málaga en las Cortes Generales Doña Celia Villalobos (que alguna explicación tendrá que dar...). Hasta los hay que, para no incurrir en ilegalidades se suben el sueldo más que nadie, como en Mijas (del PSOE en este caso, que tanto monta) Pero claro. ¿Quién en el lugar de estos privilegiados no haría lo mismo? Pues eso.
Eduardo Sáez Maldonado
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