
Este fin de semana, aprovechando un rato en que no llovió, me llegué al parque a ver la exposición fotográfica de enfoque medioambiental que allí se exhibe. Las fotografías son, por supuesto, bellas y sugerentes, pero la combinación con los breves textos de Joaquín Araujo que las ilustran obligan al observador mínimamente sensible a una reflexión serena. Muy necesaria en los tiempos que corren, por lo demás. Me quiero centrar aquí en dos de los temas concretos tratados (cuyas imágenes se adjuntan) que, aun no siendo los más emotivos, nos afectan directamente a los habitantes de Alhaurín de la Torre, cuyo Ayuntamiento lleva décadas empeñado en mantener abiertas las salvajes explotaciones de árido en la sierra por un lado, y en cubrir de hormigón la vega del Guadalhorce para desarrollar la cortoplacista Ciudad Aeroportuaria por otro.