“Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escuchar, como todos los días, lo que su hija de 8 años le contaba de las actividades que había hecho en el colegio, ésta, en voz baja, le dijo: - Papá, ¿los Reyes Magos existen? Las niñas dicen que son los padres, ¿es verdad? A lo que el papá respondió: -Mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, pero siéntate tranquila que ya llegado la hora de que puedas comprender la historia que te voy a contar. Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo: |
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían. - ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es una tarea muy difícil. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo. Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó: - Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal: - Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme:¿Qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños? Los Reyes contestaron: Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño, para que pudieran llevar a cada casa nuestros regalos, además deben querer mucho a los niños y necesitan conocer muy bien sus deseos. Pues decidme, queridos Reyes ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres? Los Reyes Magos empezaron a comprender lo que Dios estaba planeando. Y Dios dijo: Puesto que así lo habéis querido y para que en el nombre de los tres Reyes Magos de Oriente, todos los niños-as del mundo, reciban regalos, yo ordeno, que en Navidad, todos los padres se conviertan en vuestros pajes y cuando los niños-as sean mayores para entender esto, los padres les cuenten esta historia. Cuando el papá de Blanca terminó la historia, la niña se levantó y dijo: - Ahora sí que lo entiendo todo papá. Estoy muy contenta de que me queráis tanto y de que nunca me hayáis engañado. |