Según diversos estudios realizados recientemente por Luis Córdoba Caro, profesor de la Universidad de Extremadura, la familia es un factor que influye en el resultado académico de los alumnos-as. Tanto es así, que el bajo rendimiento y la falta de interés que muestran sobre todo los alumnos-as que cursan estudios secundarios, están relacionados con hábitos familiares, siendo éstos los factores más influyentes en el rendimiento escolar de los niños-as.Teniendo en cuenta los datos que arrojan los estudios realizados a través de diversas investigaciones, es necesario reflexionar sobre los hábitos y estilos de vida que enseñamos, quizás de manera inconsciente, en nuestros hogares. |
En primer lugar, la dedicación del tiempo de ocio es un aspecto que debemos considerar. ¿A qué dedican los niños y niñas su tiempo libre? Podemos reflexionar sobre la idea de que si inculcamos a nuestros pequeños por ejemplo, la maravillosa experiencia de descubrir información a través de los libros, estaremos fomentando el hábito lector desde sus primeras edades y tal vez sea una actividad que ocupe gran parte de su tiempo de ocio en un futuro. O podemos sentarlos delante de la televisión y que vean una serie de dibujos animados tras otra. En tal caso, estaremos reforzando la pasividad a la hora de recibir información y no desarrollarán un carácter crítico ni una personalidad activa.
Otro factor influyente parece ser el nivel económico de la zona en la que reside el alumno-a, puesto que a mayor nivel económico, mejores resultados académicos. Con respecto a éste dato es necesario hacer una apreciación, y es que a veces existen recursos muy cercanos que no valoramos, desconocemos, o no los disfrutamos, y son, fuente de estímulos positivos para nuestros niños-as. Por citar algunos: la biblioteca municipal, las actuaciones periódicas en la casa de la cultura, los cuenta-cuentos que realizan algunas librerías, las actividades deportivas, las extraescolares que ofertan los centros escolares ( informática, idiomas, manualidades, bailes…) Un sinfín de oportunidades que ofrece el entorno que nos rodea y que a veces, pasa inadvertido.
En definitiva, aunque vivimos en un pueblo y puede que el nivel económico de algunas zonas no sea excesivamente alto, considero tarea obligada el hecho de conocer, al menos, las actividades educativas que están a nuestro alcance, ya que la ocupación del tiempo de ocio de nuestros pequeños y no tan pequeños, repercutirá a largo plazo en su rendimiento académico. |