En fin, “pamplinadas”. La verdad es que con la más que probable aprobación del Estatuto el día 18 estaremos legitimando un cambio en la interpretación de la Constitución de dimensiones profundas y avalando desde Andalucía el cambio “infundado” del modelo de Estado.
Gracias al nuevo Estatuto los habitantes de Andalucía vamos a tener una serie de derechos de más por vivir aquí, cosa que ya nos tendremos si nos vamos a vivir por encima de Despeñaperros. ¿Qué clase de partidos nacionales tenemos que avalan eso?
Otro punto que habrá que tragar será la bilateralidad y la territorializacion de la instituciones más propias de un estado confederal que federal. La cosa llega a tal absurdo que el Estatuto establece que Andalucía participará en la designación de los miembros del Banco de España primando la cuota territorial y no la política. Siendo así ¿se va a primar ese criterio a la profesionalidad? ¿Alguien se ha preguntado para qué votamos al Congreso?
Y lo más importante la incapacidad que tendrá el Estado de dictar normas básicas, ya que con el establecimiento del principio de competencia hasta las últimas consecuencias (véase que hasta nos hemos reservado la competencia exclusiva en materia de semillas) el Estado central no podrá dictar apenas normas de coordinación.
Sólo quiero hacer una reflexión para que piensen los lectores si es tan bueno tener tanta autonomía. ¿Creen ustedes justo que un médico en Euskadi gane más dinero que uno de Andalucía por hacer el mismo trabajo? ¿No les gustaría tener un Estado Central más fuerte que permitiera corregir las desigualdades entre territorios? ¿Es justo que por el hecho de vivir en Madrid no se pague el impuesto se sucesiones y en Andalucía sí?
Y finalmente el tema estrella “El Guadalquivir”. Pues les voy a decir una cosa muy clara, yo personalmente prefiero que la gestión de las cuencas hidrográficas dependa del Estado y no de las Comunidades. Miren ustedes lo que está ocurriendo en Castilla La-Mancha y Murcia donde políticos que probablemente a nivel nacional no tienen nada que hacer se hacen un hueco a costa de provocar “Guerras del Agua”.
En definitiva, creo que un exceso de autonomía es perjudicial para los ciudadanos y que con la desvertebración del Estado Central, quitándole sus herramientas para hacer un justo reparto de la riqueza, vamos hacia el abismo. Por eso pido el “NO”
Un saludo. |