Seamos claros, la sorpresa no ha estado en la elección de Tokio sino en el paso de Estambul a la segunda ronda, quedando Madrid eliminada cuando como dice Isabel Sarmiento la capital obtuvo la mejor nota por la Comisión Evaluadora del COI. En una entrevista al periodista Santiago Segurola que no se ha podido publicar por problemas técnicos, esté coincidía con Sarmiento en el hecho de que los miembros del COI eran en el fondo una especie de “aristocracia del mundo de deporte”, que se sienten superiores a jefes de estado y de gobierno y descartaba que la crisis para Madrid, “Fukushima” para Tokio y “Siria” para Estambul fuese factores tan trascendentales. Lo cual ya de facto tumbaba los análisis realizados por la mayor de la prensa nacional e internacional que ponía el acento en esos tres aspectos.
Cabe destacar que una de las posibles causas hay que buscarla en que entre los miembros de este club selecto, se encuentran: Ahmed Al-Sabah, el jeque kuwaití con importante influencia en el movimiento olímpico y en el mundo árabe así como del así como senegalés Lamine Diack, presidente de la IAAF (Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo) desde 1999, presentes en la fiesta de la delegación japonesa después de la elección y que habrían movido los hilos entre los miembros del COI para que la capital nipona fuese elegida. ¿Qué más paso? La noticia de El Mundo, en el que el periódico aseguro que la candidatura tenía asegurados más de 50 votos, con nombres y apellidos, que molesto a los miembros del COI, que no les gusta que se les señale ni “se les marque el camino” como afirmo Carles Francino en una entrevista y que también irrito al equipo de Madrid 2020, encabezado por Alejandro Blanco que no entendió como el director de este diario, Pedro J.Ramírez dio su visto bueno para publicar esta información sabiendo que podía perjudicar a la candidatura. Los periodistas veteranos de este tipo de eventos presentes en Buenos Aires, cuestionaron su veracidad, ya que según ellos era posible que un mismo miembro del COI comprometiese su voto a las tres candidaturas, sin que por ello se tuviese asegurado nada, al final.
Por otra parte la presentación fue evaluada muy positivamente por todos los periodistas, pero no calificada como brillante ni mucho menos dio un “argumento definitivo”, algo que dijese que por justicia, Madrid tenía derecho a albergar los juegos. Hubo cuestiones hechas a la delegación por parte de miembros del COI que no dominaban bien el tema, por el cual preguntaban, como ocurrió con el llamado: “el tema de las bolsas de sangre destruidas” que en verdad se refería a una decisión de la juez de la operación Puerto, Julia Patricia Santamaría de ordenar destruir 200 bolsas de sangre, plasma y concentrados de hematíes que se le confiscaron al médico deportivo Eufemiano Fuentes durante la Operación Puerto, con el objetivo de de preservar la privacidad de determinados deportista, impidiendo a la vez identificar a más implicados, todo esto contra el criterio de las partes demandantes entre las que se encontraba el Comité Olímpico Español. La respuesta por parte de la delegación española, no estuvo del todo clara, ni bien argumentada según los periodistas presentes en la sala. Lo mismo ocurrió con la pregunta realizada por el dopaje. Por su parte, la presentación del presidente del gobierno, Mariano Rajoy vino a decir que el país estaba saliendo de la crisis, mostrando unos datos totalmente seleccionados, obviando lo que pasaba con el paro y el PIB y sin ningún momento mencionar la corrupción, Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid argumento que su región ya tenía crecimiento económico y que la mayor parte de las empresas españolas tenían la sede en Madrid, dejando claro que las decisiones en cuanto las instalaciones le correspondían a su institución. Aquí conviene evaluar si fue el mejor discurso posible o si habría que haber vendido otra cosa, como la capacidad del país para albergar acontecimientos, que quedo sobradamente demostrada en el año 1992, cuando con un menor desarrollo en infraestructuras, se celebraron la Exposición Universal en Sevilla y los juegos olímpicos en Barcelona, siendo Madrid, capital europea de la cultura.
La crisis económica también pudo influir en la decisión, pero no tanto por la capacidad de las instituciones de poder afrontar los gastos que se antojaban que serían mínimos y que estaba garantizada por el Gobierno, cuyo presupuesto ascendía a 1.400 millones de euros a 7 años, sino por los suculentos planes de inversiones que hubiesen supuesto la concesión a Estambul de las olimpiadas, cuya candidatura englobo el proyecto dentro de un macro plan de inversiones estatal que se desarrollara hasta el año 2023, que ha convertido al país, junto a China en el país que más veces ha aparecido en el ranking de 225 contratistas internacionales por el Mundo de la revista Engineering News Record. Tokio con un Fondo de Reserva del gobierno Metropolitano de 4,5 billones de dólares, no dejo resueltas del todo las dudas sobre el grado de construcción de las instalaciones, pero dejo claro en todo momento su opulencia en cosas tan sencillas como la calidad del papel con el que daban los comunicados de prensa y explicaban el proyecto, que era superior al de las otras candidaturas. Quién sabe si el cruce de intereses económicos y deportivos entre los miembros del COI llevo a estos a decantarse por Tokio frente a un modelo seguro pero austero. Otro aspecto a tener en cuenta es el supuesto interés de otros países europeos en albergar los juegos olímpicos para el año 2024, que pudo hacer que también parte de los votos se fueran para Estambul o para Tokio, ya que al salir Madrid, sus posibilidades se reducirían al tenerse que cumplir la ley no escrita que establece una rotación continental para la celebración de los juegos.
Lo cierto es que todos los análisis, se hicieron en función de las impresiones causadas durante la semana pasada por las candidaturas en las ruedas de prensa y actos públicos que tuvieron lugar en Buenos Aires, pero no por las posibles percepciones e intereses de los miembros del COI que se encontraban encerrados en el hotel Hilton, convertido esos días pasada en un autentico bunker. Esta visión parcial de la realidad, llevada a cabo por periodistas que desconocían por completo la dinámica de esta institución y de lo que pasaba dentro del hotel, de lo que no se filtro absolutamente nada los días anteriores, llevo a pensar que Estambul 2020 no pasaría a la segunda votación. ¿La razón? La inestabilidad regional, la represión por parte del gobierno turco contra los manifestantes que podría ser castigada o no y sobre todo, una pésima presentación del proyecto en la que la redacción en castellano del material informativo se notaba que era una traducción automática, la falta de apoyo de deportistas de primer orden, la mala sensación que dio la organización de la candidatura cuando anunció una “gran sorpresa” que se quedo en un partido de baloncesto entre el presidente de Estambul 2020 y los voluntarios de la candidatura, la dispersión a lo largo de la ciudad de las sedes que a pesar de que se intento comparar con otras ciudad en las que la situación fue parecida como Londres, suponía un punto en contra, mega proyectos como el Estadio del Bósforo, que indudablemente requerirían de una inversión que cualquier persona con conocimientos ingenieriles y económicos sabía que superarían notablemente lo presupuestado y que no podrían ser rentables ni a medio ni a largo plazo, dudando incluso que el concepto vendido se pudiese aplicar. Aún así la candidatura tenía como principales puntos a favor, las cifras económicas turcas, que preveían una crecimiento espectacular en los próximos años y el hecho de que los juegos se celebrasen entre dos continentes o más bien en un país de mayoría musulmana y gobernado por un partido islamista, con cada vez más peso en la región y el hecho de que las designaciones se realizan mucha veces a países en vías de desarrollo con el objeto de ayudarlos a ascender de forma definitivo al club de país con economía de consumo como ocurrió con la designación de Barcelona para el año 1992, Pekín para el año 2008 y Rio para el año 2016. En fin, no se dio nada por definitivo pero lo cierto es que sobre todo, el déficit de la candidatura en cuanto la presentación del proyecto que en llamativamente resaltaba más el lado occidental del país, con videos en que no salían apenas mujeres con velo, dio pie a pensar que la candidatura no pasaría el primer corte.
Tokio, tenía como principales puntos en contra el incidente de Fukushima, pero su proyecto basado en que todas las competiciones se desarrollarían en un radio de 8 km estaba muy bien presentado desde el principio y aunque la candidatura no dio grandes sorpresas, mantuvo un perfil bajo y discreto que sedujo a los miembros del COI. La candidatura fue la favorita en todo momento entre los periodistas ya que contaba con proyectos innovadores pero viables. Hubo quizás un fallo en la candidatura que nadie tuvo en cuenta. Tokio aspiraba albergar los primeros “juegos céntricos”, Estambul quería celebrar los primeros “juegos entre dos continente” y ¿Madrid? .La capital quería “iluminar el futuro”, frase que no tenía contenido en lo que se refería a la descripción del proyecto en sí mismo. Falto quizás ese eslogan que definiera que concepto distinguía la estructura de la candidatura.
El ambiente en el cuartel general de la candidatura, el viernes, era de autentica euforia contenida, ya que se preveía que Madrid fuese elegida, simplemente por sensaciones que no estaban basadas en datos empíricos, a pesar de que la organización intento varías dejar claro que no había nada decidido hasta el momento de la votación. Todo eso llevo a que los medios de comunicación tanto españoles como del resto del mundo, que habían enviado a empleados que en muchas casos no conocían de forma suficiente el funcionamiento del COI, crearan esa sensación al público.
Eso no quiere decir que el trabajo se hiciese mal, ni que el llamado “lobby” no hiciese bien, sino que simplemente los factores por los cuales se eligen las ciudades son variados y confusos, no primando criterios objetivos. Lo cierto es que hay que volver a la realidad, el Gobierno tendrá que enderezar la situación si quiere que las encuestas no le digan en el curso político que el PSOE con la ayuda de IU, le arrebate el poder, Ignacio González, tendrá que trabajar duro estos dos años si quiere no irse de la Puerta del Sol, Ana Botella se verá en la tesitura de decidir si se queda o se va por decisión propia o ajena de la alcaldía y sobre todo si lo vuelve a intentar Madrid, cuyo presidente de la candidatura, Alejandro Blanco, no repetirá con toda seguridad el cargo, agotado, después de un duro trabajo que ha acabado en una humillación. Por su parte a la vuelta de su viaje Francisco de la Torre, tendrá que aguantar unos días las consecuencias de la escena en que Doña Letizia le mando a callar y seguir peleando por el Metro de Málaga con la consejería de Fomento, mientras ve cómo puede perder la mayoría absoluta en 2015. Por si fuese poco, el presidente de la diputación, Elías Bendodo deberá que explicar que vino a hacer a Buenos Aires junto a un asesor de deportes de la diputación a Toni Morillas, portavoz de IU en la diputación.
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