Esta semana visitamos a Antonio Miguel Hormigo Puntiverio que desde el año 2005 fabrica quesos en una pequeña nave, situada en el polígono industrial Cantarranas de Coín. La historia de esta empresa empezó cuando su dueño, Miguel decidió empezar a elaborar quesos, a raíz de la inestabilidad de los precios de la leche de cabra, hecho que no le aseguraba la viabilidad de su explotación al estar asegurada la venta de la leche pero no el precio de compra. Poco a poco, esta pequeña empresa, ha conseguido hacerse un hueco en el sector, a base de ofrecer productos exclusivos y de acudir a ferias, donde particulares y hosteleros han conocido sus diferentes variedades de quesos y productos lácteos elaborados, ganándose con el tiempo un gran prestigio gracias en parte, a los premios otorgados por la Asociación de Queseros de Andalucía y otras organizaciones similares.
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La variedad de productos de esta empresa es inmensa y abarca variedades tan exclusivas como: la cuajada láctica, una suerte de “yogurt curado”, el pate de queso curado solo o al pimentón, quesos semicurados o curados a las finas hiervas o al vino Málaga dulce así como diferentes gamas de queso de leche cruda, recién ordenada que no pasa por el típico proceso de pasteurización, manteniendo así el sabor de lo que come el animal Pero sin lugar a dudas, el producto estrella de esta quesería, que actualmente es la única fábrica de tipo agroalimentario de esta localidad del valle del Guadalhorce, es el paquete con tres variedades de queso semicurado de cabra: al tomillo con manteca ibérica, al vino dulce y con manteca ibérica con romero, que actualmente se puede adquirir en diferentes tiendas gourmet de aeropuertos. Al igual, que en la quesería “Pastor del Valle” de Alhaurín El Grande, durante el proceso de producción, no se desaprovecha absolutamente nada y es que a partir de la leche con el cuajo, se obtiene una mezcla de: queso en un 20 % y de un 80 % de suero, sirviendo este último como materia prima para obtener requesón, mediante un proceso de calentamiento a 84ºC que hace que el suero se cuaje, obteniendo una mezcla de una especie de cuajada que contiene todos los minerales de la leche que se desecha, agua y requesón, que tras un proceso de salación, es llevado a una cámara frigorífica, a la espera de ser consumido. Pero esta fábrica no es solamente conocida por sus quesos. Cientos de niños en edad escolar así como adultos, acuden durante el curso a este lugar, ya que por 12 euros, los alumnos de colegios: desayunan, recorren las instalaciones y fabrican quesos, que se acaban llevando a su propia casa, convirtiendo seguramente la visita, en una experiencia única. Quienes quieran contactar con esta fábrica artesanal, pueden llamar al teléfono 95 245 4538.
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