La mañana era fría y emprendimos la marcha bastante abrigados tras haber tomado un buen desayuno en el pueblo de Yunquera. Nos sorprendía ver el tamaño de ciertos pinsapos milenarios, resurgiendo entre rocas dolomitas y la forma en que se regeneran ellos mismos. Tras las dos primeras horas de camino llegamos a la primera cúspide que nos llevó al Puerto Saucillo (1.205 mts.) desde el cual observábamos a nuestro lado derecho el Torrecilla y la Cañada de la Perra y a la izquierda Yunquera y Sierra Prieta y la inmensa Hoya de Málaga. Tras reponernos con nuestras ya acostumbradas mandarinas cosecha de nuestro compañero Federico y viendo que el frío no cesaba sino que se agudizaba aún mas en esas alturas decidimos retomar el camino hacia cumbres mas altas; mientras caminábamos por sendas bastantes empedradas observábamos que el Pinsapo al igual que la encina se achaparra a ciertas alturas (1.500 mts aprox.) aunque de manera singular no siempre es así ya que vimos ciertos ejemplares majestuosos que tanto Pepe como Isabel se encargaron de sacar instantáneas de ellos.
En el último tramo de subida hacia el Peñón de los enamorados comprobamos como las nubes bien bajas se desplazaban a gran velocidad cerca de nosotros lo que delataba como soplaba el aire frió en esos momentos y al seguir caminando veíamos como nos adentrábamos entre la bruma blanquecina percibiendo la borrasca cercana que se nos avecinaba; ante tal panorama optamos por emprender la vuelta y aprovechando un recoveco del camino donde nos resguardecimos de la fría ventisca, aprovechamos para tomarnos el segundo descanso y comernos el bocadillo y otras prebendas. En este punto nos encontramos con algunos senderistas que tanto subían como bajaban.
Cuando empezamos el camino de retorno, tuvimos ciertas dudas en que sendero era el más idóneo pero Rafa con su tecnología de última generación y su GPS nos recondujo al correcto y emprendimos una bajada considerable entre una vegetación bastante espesa de coníferas y en la cual nos encontramos con una fuente natural. En esos momentos y viendo que el final de ruta estaba cercano nos llevamos la impresión de que el camino nos había resultado en cierta manera corto y ameno.
Resaltar que ya una vez de vuelta vimos cruzar la carretera un animal al que no estamos acostumbrados a ver por estos parajes y era un meloncillo de un considerable tamaño que nos sorprendió a todos.
La opinión generalizada de todos los miembros del grupo es que tenemos unas rutas de senderismo que no tiene nada que envidiar a otras por sus características y belleza inigualables.
Seguimos teniendo en mente múltiples rutas por emprender pero una de ellas es el poder coronar en breve el Torrecilla el punto mas alto de la Sierra de la Nieves. Os seguiremos informando de nuestras andaduras. Salud para todos.
Antonio Barba, Pepe Cano, isabel Sáchez, Federico Ortega y Rafa Calasanz |