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Yo quiero plantar un árbol | | Antonio Barba. 23.05.10 | | “La realidad es más revolucionaria que todos los discursos de los farsantes y los embaucadores.” Empiezo con esta frase, que no es textual, pero si muy parecida a la que ha aparecido en un artículo de este diario, referente a la polémica suscitada con la visita escolar a la cantera de un grupo de alumnos de 5º curso de primaria. Menuda jornada de fiesta, el que se tuvieron que pegar esa pandilla de alumnos dicho día, ¿Quién no recuerda el dejar por un día las aulas para acudir a cualquier evento a disfrutar en compañía con todos los compañeros? Siempre estábamos contentos de que hubiera un profesor que tuviese esa idea y que el centro y los padres lo autorizasen. | El hecho de publicarse una redacción de una alumna de dicha jornada en la que describe las cuestiones que realizaron y la percepción del disfrute de dicho trabajo, no creo que sea cuestionable, es más, para esa alumna y para la que aporta el dibujo creo que es motivador. No creo que esa redacción, ni ese dibujo tuvieran la intención de hacer campaña para otros niños a favor de las canteras, ni siquiera entra en la polémica de hacer un análisis de la realidad de la problemática que tenemos en el pueblo con las canteras. Habría que ver cuántos niños de esa edad son lectores de Alhaurín.com y cuantos lectores adultos llevaríamos esa redacción como modelo para ir a favor o en contra de las canteras. Conozco al profesor de los alumnos, sé de su ideología y de sus principios medioambientalistas y sé que no trataría de inducir a los niños a ninguna idea preconcebida errónea, les ha llevado al tajo, les ha abierto los ojos ante la destrucción, pero ¿Quién desea que los niños vuelvan a clase con un mal rato, apesadumbrados y lloriscosos por tanta destrucción? Si mi hij@ hubiese sido uno de ellos yo quisiera que hubiese pasado un día agradable y que luego me contase aparte de sus agradables momentos, que es lo que le ha parecido y que conclusiones ha sacado de la visita con respecto a las canteras y la destrucción de la naturaleza. La redacción solo habla de los momentos alegres y de lo orgullosa que se ha sentido colaborando al medio ambiente de su pueblo plantando un árbol; ya sabemos que la reforestación es cosa de los canteros, es su deber y obligación, pero el hecho de que hayan plantado un árbol no es cuestionable. Evidentemente, que los canteros no les iba a hablar mal de las canteras, igual que si hubiesen ido a cualquier empresa industrial con chimeneas contaminantes como puede ser cualquier automovilística, estos empresarios del motor tratarían de enseñarles los automóviles y que los niños disfrutasen, no les iba a hablar de la cantidad de gases contaminantes que expenden al espacio, y lo contaminante que son el producto que comercializan. Es fácil de entender ¿no? Otra cuestión, es que haya seres malignos, como en los cuentos, como un tal Gárgamel, que queriendo aprovecharse de la infancia y valiéndose de los infantes, saque tajada para sus intereses mezquinos, mercantilistas y barriobajeros, pero ya conocemos a estos seres despreciables y son ellos el mal endémico. Y son los que original el mal de fondo. Creo que se ha suscitado una problemática inmerecida e indebida, a la que muy pronto se han apuntado muchos valiéndose no solo de una redacción, sino de la contestación que se hace de esta maquiavélicamente y ahí tras una opinión no muy reflexionada, se han apuntados muchos rápidamente a crear una tormenta con el fin de hacer daño profesionalmente y sacar tajada ante otros con carácter periodístico y político. Cuando la intolerancia de unos cuantos que se dan mutua animadversión entre ellos y están pendientes de hacerse daño valiendo el todo, ocurren estas cosas, que llegan incluso a mal interpretar una salida escolar a disfrutar de un buen día. Me gustaría preguntarles a esos niños si están de acuerdo en que se les haga daño a la montaña que vive junto a ellos y si están de acuerdo en que desaparezcan sus montes y la naturaleza cercana. Doy por sentado con plena seguridad en que todos los asistentes responderían que no, por eso plantaron orgullosamente un árbol y yo si hubiese ido también hubiese querido plantar otro árbol. Dejen a los alumnos y al profesor fuera de esta problemática y cíñanse a echarse la bazofia que se profesan mutuamente, con cualquier otro tema más relevante, pero recuerden que siempre en todos los altercados existirá el mal y el mal es: Gárgamel. |
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