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Desde mi azotea La santa fundación del alcohol | | Antonio Barba. 15.11.09 | | Es lo que tiene el alcohol, que hace que a algunos se les vaya la olla, porque no puedo creer ni achacarlo a otra cuestión. Ahora resulta que es una razón social el patrocinar el alcohol. Es la última parida creada bajo el auspicio municipal y la Fundación de Gárgamel. El utilizar mi dinero y el de todos los alhaurinos, dinero público, el dinero del Ayuntamiento, para incitar a todos a que pasen por la barra del bar a emborracharse, previo pago del tapeito. Porque con alcohol las penas se olvidan y la crisis se pasa mejor. Eso es dinero bien utilizado, la gente con pancartas estaban pidiéndolo. También los charcuteros pedirán ahora que le subvencionen la mortadela y que la gente pague el pan (mira, quizás eso sería mejor). Es una discriminación con los demás gremios empresariales que también lo están pasando mal. Esto ya clama al cielo, es para incitar a hacerles boicot a algunos bares; yo desde luego me pensaría entrar en un bar donde me sirvan una cerveza en un vaso con publicidad canteril para amargármela. Faltaría más.
| Pero es que ya el colmo, es que en Fuengirola, territorio comanche del PP, esta iniciativa se hace con dinero municipal sin propaganda alguna de fundación de empresarios destructores de Sierras y es lo mismo pero las tapas tienen que tener nombres obscenos, es la fiesta de la tapa erótica, algo vomitivo y muy educador para la juventud. Mezclan el alcohol y el sexo los muy picarones. Expanden los proyectos como setas, esto es lo que nos espera, más de lo mismo y a peor Esta es ya un vergonzerio, lo próximo será el cigarrito y…….. , y mañana a misa a ver como se le obliga a un párroco integro a claudicar ante su jerarquía para bendecir a una imagen, lo cual ya dijo Moisés , el patriarca de los diez mandamientos, que no se creasen imágenes a idolatrar y se ayudase al prójimo. Una imagen que necesitaba el pueblo porque así lo demandaban los feligreses, ¿verdad? Una imagen “recuperada” que nos quieren hacer ver que quemaron los rojos “meapilas”, allá por principios de la guerra civil, mientras la derecha se niega a que muchos españoles rescatemos los restos de nuestros antepasados, azules y rojos, que siguen enterrados en cunetas. Es un contrasentido único. Rescatar imágenes costándonos el dinero a todos sin consulta previa y no permitir el rescatar a nuestros seres queridos. A alguien en este pueblo se le está yendo la pinza y no hay nadie de su alrededor, que tenga la suficiente gallardía de hablarle clarito, todos callan porque creen ser bendecidos. No me había percatado yo de lo honrosa y santificable que era la profesión de los canteros, hasta que alguien en este diario me lo aclaró con un símil con el santo que custodia las puertas del cielo, yo que trabajo en el mundo financiero también me siento tan honrado como los canteros, porque dicho santo era recaudador de impuestos. Pero dicho santo pasó a la historia por ser el mentiroso más grande de todos los discípulos de Cristo, nuestro Señor. El fariseo es aquel que tras dar una limosna luego se jacta de ir diciéndolo y ese es el papel que está desempeñando la fundación, dando bombo y platillo de su “buen hacer” con todo aquel del que se aprovecha “ayudándole”, ya solo falta que diga el nombre y domicilio de todos aquellos que reciben ayudas en Cáritas gracias a sus aportaciones, tal como hizo un susodicho en tiempos peligrosos entre canteros y defensores de la Sierra dando el nombre y dirección de la representante de la PDSS. El buen samaritano ayuda y no se hace notar, son los demás quienes le reconocen la labor. Luego desde la fundación o desde cualquier púlpito habrá alguien que tergiverse estas palabras y dirá que estoy en contra de las ayudas a Cáritas o a la gente necesitada, para suscitar entre los damnificados la cólera contra mí, pero no, quienes me conocen saben de mi integridad y de mi mayúsculo interés en que todas aquellas personas que se acercan pidiendo ayuda se les aporte la misma y no se le haga menguar la honra. Y digo personas necesitadas, no personas buscando una cervecita, como yonqui buscando un pico. Sí, soy cofrade, a mucha honra, del Jesús triunfante, del aclamado y menosprecio a todo aquel que entra en el templo a recibir vítores, halagos y reconocimiento, porque para eso está Jesús de Nazareth y nadie más y quien ose a querer recibir inmerecidamente el mismo trato no merece llamarse cristiano. Y siendo cofrade, de una cofradía distinta a los verdes y a los moraos, reconozco, sería imberbe al no hacerlo, que ellos tienen más solera que la mía, al igual que el Recreativo de Huelva tiene más solera que el Alcorcón club de futbol. Y no pretendo con este escrito réplicas, que quizás las haya, si no que quisiera saber, sin tantos rodeos ni tanto marear la perdiz, cuánto nos ha costado la talla del Cristo yacente de una vez, que no mientan sobre el manto de la Virgen de las Penas que se cubre todos los años con las flores que llevan los devotos, que no mientan para hacer daño, que no utilicen el nombre de Dios y de los necesitados en vano y en interés propio, que no nos cuenten milongas y que nos digan ya cuánto ha costado la talla, que no sean escurridizos, que no rehúyan. ¿Cuánto ha costado? ¿O es que también la ha pagado la Fundación? Porque si no habrá que crear ahora la Cofradía de los canteros o la Cofradía de la Fundación Santa del Alcohol y su Venerable tapa erótica. Así que me dejpidog pofque los efegtos de las cevesas me van a hase pegdef la rasóóón. |
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