
Más de 3.500 personas perdieron la vida en el mar en el año 2014 mientras huían de conflictos, persecución y pobreza. A pesar de esta terrible cifra, los gobiernos europeos decidieron recortar sus tareas de salvamento y rescate. El desastre y el coste en vidas humanas era previsible. Lamentablemente, así ha sido. En los cuatro primeros meses de 2015, alrededor de 1.700 personas han muerto en el Mediterráneo. En otras palabras, la cifra de muertes se ha multiplicado por 100 en comparación al mismo periodo de 2014.
El 23 de mayo, la Comisión Europea (CE) aprobó la Agenda Migratoria de la UE, un pequeño avance que reconoce la necesidad de intensificar las tareas de búsqueda y salvamento en el Mediterráneo ampliando el área geográfica de la Operación Tritón, lo que en la práctica significa poner más medios aéreos y navales más cerca de los lugares donde refugiados y migrantes corren más riesgo de ahogarse.Además, la Agenda plantea otras medidas positivas para reducir el número de personas que arriesgan sus vidas, bien en el mar, bien en manos de traficantes.