Se quemó una representación del júas imaginario de cada uno de los asistentes, reprobando y quemando hechos y anécdotas pasadas, discursos oportunistas y vacíos, amistades insolidarias e imprecisas. Es el momento de dejar atrás rencillas agrias y cadáveres de desfasados faraones. Es día de comenzar con nuevas perspectivas sin perder la tradición y andar sobre las ideas y objetivos en positivo sin que los troncos de viejos y retorcidos árboles impidan la capacidad de la tarea asociativa. Muchos vecinos saltaron sobre la candela, para purificar y hacer efectivos los deseos pedidos y que no se queden en un olvido intencionado del santo, es desilusionante tener que pedir el próximo año el mismo deseo y quemar las malas y repetidas intenciones.
La Directiva de A.V. de Retamar 2009
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