Tal como se aprecia en las fotos y tras los pertinentes escritos a la alcaldía, la arqueta en calle Bergantín tiene un antes y un después, antes hundida, después llena de gravilla y arena y ahora, en la actualidad, otra vez hundida. En todo este tiempo y proceso nos encontramos como al principio, la dejadez o la ineficacia de los responsables del ayuntamiento que supervisan los trabajos, y conlleva el correspondiente peligro, para los vehículos y el continuo ruido para los vecinos. Por otro lado, las parcelas vacías en calle Faro, alrededor de los contenedores de basura, no puede ser más deplorable, los matorrales, maderas y residuos de basura invaden la calle, junto a la cantidad de excrementos de perros, incluidas las aceras. No es extraño que las ratas pueblen el lugar y las veamos paseando por las tapias y jardines. Y ocurra como ha ocurrido en el arroyo Bienquerido que han entrado en los vehículos mordiendo el cableado eléctrico y en las propias viviendas, pero no es de extrañar ya que las arquetas, junto al embovedado, tienen agujeros abiertos con tubos de PVC.
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Hay varios árboles secos de gran tamaño, olmos o álamos de 6 ó 8 metros, en el parque de la Concordia, con el constante peligro de que caigan, por su propio peso o por una ráfaga de aire, causando alguna desgracia y más en un parque público.
Farolas con luces fundidas desde hace meses y arquetas atoradas, en calle Balandro, con notificaciones y escritos al ayuntamiento, incluso de palabra al ex concejal. Durante dos días una valla y dos conos han señalizado el lugar, sin ningún sentido aparente ya que han dejado la arqueta sin desatorar. Llamadas y escritos solicitando que rieguen los árboles, recién plantados en calle Clípper y los han dejado secar sin miramiento. Y precisamente de la misma calle se llevan el agua a otros lugares del pueblo.
Así podríamos ir enumerando y señalando la dejadez que sufrimos en Retamar, por no hablar de Avenida del Mar, la ineficacia y el peligro, para la circulación de la acequia de canalización de aguas pluviales entre pavimento y aceras, aparte de quedar embalsada, incluso en días sin lluvia, tan sólo por el agua de riego del propio jardín, se acumula suciedad de hojas y barro casi todo el año.
Directiva, Presidente; Juan José López de los Ríos |