| EL AMOR Y LA MUJER Si
yo pudiera, detendría el tiempo
los años no pasarían para la mujer,
se quedaría en sus mejores momentos,
para que no se estropee su cuerpo.
Hermosa como una rosa,
bonita como el firmamento,
haría de ella un monumento.
Soy tan feliz cuando tengo contacto con su cuerpo
mirándola a los ojos, acariciándole su pelo,
besándole su frente
bebiendo en sus labios como el potrillo,
bebe en la fuente.
Así me funciona la mente; si es
locura mi enfermedad no tiene cura.
EL DÍA QUE YO MUERA
El día que yo muera
mi nombre sigue vivo,
soy el autor
de este humilde libro:
"VIVENCIAS DE JUAN PEREA SERÓN"
Hijo de padres campesinos,
analfabetos como yo,
Dios ha puesto en mi camino
a estos buenos amigos
dándome una satisfacción
presentando mi libro
Marco Antonio del Sil
Periodista y Escritor.
EL RUIDO
El ruido me atormenta,
la tranquilidad me calma,
prefiero irme al campo
y ver como corre el agua
surcando la tierra,
regando las plantas.
La noche me encanta,
mirando hacia el cielo
y ver como brillan los luceros,
respirar el aire puro,
oliendo el romero,
despejo mi mente,
hago versos,
y a veces doy un recital
a los cuatro vientos.
Me da alegría,
hasta cuento cuentos,
amo la naturaleza,
es bonito el firmamento,
el aroma de las flores
del naranjo y el almendro.
Despertar por la mañana
cuando el sol está saliendo.
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HOMENAJE A RAFAEL FARINA Este poema se lo
dedico a un gran artista y compañeroque por desgracia ya no está con nosotros, pero nos
queda su recuerdo.
Dice así:
Salamanca, Andalucía,
Dios se ha llevado a un compañero nuestro
como gitano.
El Rey de España
como artista un maestro del flamenco.
Cuando salía a los escenarios
su público en silencio,
escuchaba el vino amargo
en la voz del maestro.
La guitarra, esta triste,
su pueblo de duelo,
las campanas de Linares, no doblaron,
lloraron, el día de su entierro.
Lola Flores y Camarón,
lo esperaban en el cielo,
yo como poeta y admirador del flamenco.
Tu nombre, Rafael, no ha muerto,
en mi libro va escrito de recuerdo.
LA LUNA
La luna dueña de la noche,
el enjambre de la colmena,
el viento del mar,
de horizonte las estrellas,
el panal de la miel,
de las flores la primavera.
El cuervo del tajo,
el león de la selva,
el volcán de la montaña,
el sol de tierra,
la muerte del hombre,
de las torres la cigüeña.
LAS MUJERES DE LA VIDA
Tú amigo mío,
que por el mundo andas,
si ves a mi hija algún día,
por las esquinas borracha,
el bolso en la mano,
corta la falda.
Trátala con cariño
que la culpa ha sido mía
que un día la eché de casa
por culpa de la bebida.
No he sabido cuidarla
cuando yo más falta le hacía.
Me queda el consuelo
que algún día ella
pueda perdonarme
y su madre
desde el cielo. |