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POBRES ARGUMENTOS.

Manuel Porcel. 19-01-04 . Como comentario al escrito de D. Salvador Rojas quisiera manifestarle que entiendo perfectamente el loable fin que persigue, pero que lo arropa con argumentos muy pobres o poco defendibles.

Soy fumador desde que pude comprar los famosos “Ideales” de hace 40 años. Llevo fumando 34 años. Podría asegurar que aún no padezco enfermedad extraña, tampoco lo he comprobado. A ciertas personas de mi entorno les molesta el humo, los fumadores pasivos, pero por decencia jamás les podré decir que si yo no tengo nada extraño, que fumo, ¿porqué se tienen que preocupar ellos?. En este caso, los pasivos tienen sus derechos, e independientemente de que yo esté más o menos convencido, tengo que respetarlos.

Diga lo que diga, el polvo, precisamente el dolomítico o similar, no es bueno, ni para los que trabajan todo el día con la cara blanca del polvo ni para los que captamos esa polvorienta brisa en la lejanía. Tal vez no nos mate, pero si nos molesta, incluso a mis plantas, y simplemente por esa molestia y como tenemos unos derechos constitucionales pues no nos parece bien que se mantenga el origen de ese polvo.

De hecho, la enfermedad de la “silicosis” no se adquiere respirando el aire puro de la sierra. Puede que esta enfermedad no sea mortal, pero sí agotadora, soy de pueblo minero.

De todas formas, el tema no va estrictamente por lo del polvo: La gravedad del asunto es la destrucción despiadada de la sierra y ahí, los sindicatos, tenéis poco que decir, esos asuntos están por encima de los intereses de los trabajadores y de la comunidad, inicialmente, porque si se hubiese repoblado bien la sierra ahora tendríais argumentos de peso para defender vuestra postura, y en este caso, y lamento decirlo, sois meros peones en la gran partida que se juega a otros niveles donde prima la macroeconomía, influencias y especulaciones. Moveros cuando os toque. No os revolváis contra la sociedad de la que participáis y mirad hacia el foco de vuestros problemas: La posible ilegalidad de vuestro centro de trabajo.

Exigid a vuestro patrón que legalice su situación (el que está legal no tiene estos problemas, aunque moleste) y después matizáis vuestros derechos sobre una base firme.

En cuanto a la destrucción de la sierra, su comentario “....ese daño es perfectamente corregible...”, salvo que el patrón haya importado alguna tecnología punta, la repoblación de un tajo vertical de 90 mt. puede entrar en la lista del “Record de los Guiness”. Seré negativo, pero cuando una cantera se abandone, que llegará, se abandonará sin repoblar, pero a cambio, el empresario dará una ridícula cantidad para que la sociedad lo haga, el dinero no es precisamente un problema para ellos, el amasar más y más, sí.

Otro de sus errores, Sr. Rojas, es que pasa la responsabilidad de la conservación de los puestos de trabajo a la Administración (me ha parecido entender). Si así fuera, para los empresarios, como yo en este caso, sería un chollo: No habría que buscarse el futuro diariamente, se lo encargaríamos a la Administración. La Administración, en una gestión estrictamente empresarial y más concretamente en mantener los puestos de trabajo, no tiene ninguna responsabilidad, tan solo ayudar al empresario a potenciarse y crear las normas adecuadas para el orden de todas las actividades, pero el estatus y la solvencia de un empresario lo da su propio trabajo, sus riesgos y en el respeto a las normas y leyes. Esta frase que ha adosado inadecuadamente: “...sino que sean las empresas quienes los mantengan allí donde se les permita seguir su actividad”, esa ha sido la ley de vida del empresario de siempre, hemos ido a buscar el trabajo donde lo ha habido, de esto, los sindicatos sabéis poquito.

En cuanto a la Mesa de las Canteras, desde el momento en que no hay nadie en la parte que tiene interés en que se quiten o controlen las canteras, para mí, es una reunión de amiguetes interesados.

El broche de oro de tan extraño artículo es una de las apuestas de CCOO: “Exigencia al Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, a que frene la especulación de suelo que se viene produciendo y que está permitiendo la creación de nuevas urbanizaciones a escasos metros de las explotaciones.” 

Salvo que quiera colaborar o elaborar el PGOU de Alhaurín de la Torre, esta afirmación es descabellada. Debe comprender que el desarrollo del pueblo es algo imparable y muy importante para toda la comunidad, si algo hay que limitar son las “cuadrículas” en las que se demarcan o desmarcan las canteras.

Ya lo que faltaba es que los canteros nos ordenaran el territorio. Tal vez lo hagan, poder tienen para ello.

Por cierto, comparto totalmente la contestación de Dª Lola García referente a su artículo, añadiendo, además, que tiene Ud. mucho mérito en intentar defender lo indefendible.                                                            Manuel Porcel. 19-01-04