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LAS CRUZADAS DEL
SIGLO XXI.
Manuel
Porcel. 19.08.05.
Llevo días dándole vueltas a la actualidad que vivimos en cuanto a
Oriente Medio, Irán, Irak, Afganistán, y la intervención norteamericana
abrigados por los líderes de la vieja Europa, abrigados sólo moralmente
que es necesario en una cruzada, porque militarmente sobran todos los
“aliados”.
Me
cuesta entender cómo en estos tiempos se invaden países con motivos de
lo más extraño, aduciendo “libertad duradera”, “por o con Dios”,
“conmigo o contra mí”, democracia y bienestar general si no se consigue
ser y actuar como el propio invasor, no se aducen razones de tipo
económicas como petróleo, materias naturales, expansión, imperialismo en
resumen que es lo que yo creo que hay de fondo. Nosotros ya lo hicimos,
cuando en nuestro imperio “nunca se ponía el sol”, pero la leyenda negra
de esas conquistas quedó “clasificada” también, si no, que se lo
pregunten a los holandeses cuando aparecía por allí Don Juan de Austria,
terror, las barbaridades que hicimos en el Nuevo Mundo aunque en todas
los dibujos aparecía el fraile con la cruz en mano, barbaridades
imperialistas.
Soy
partidario de no inmiscuirse en asuntos externos o que pueden resolver
los propios implicados por sí mismos, no intervenir en casa ajena si no
te afecta el tema, pero me llama la atención de que todos los conflictos
estén en esa zona eternamente masacrada que son los musulmanes de
oriente, creo que han tenido la mala suerte de pisar mucho petróleo en
su subsuelo.
¿Qué me importa que las mujeres usen el “burka”?, también aquí usamos el
traje de gitana en agosto y nadie dice nada, que rezan de rodillas,
descalzos y todos en la misma dirección, ¿qué mas da?, que durante el
Ramadán no comen durante el día, pues ese ayuno es hasta bueno para el
cuerpo, que no quieren comer cerdo, pues tampoco comemos nosotros
gusanos, ratas y culebras, ¿quién va mandar en los gustos
gastronómicos?. Son costumbres de los pueblos, tradiciones que hay que
respetar, ¿por qué lo de occidente tiene que ser lo mejor y lo que le
conviene a todo el otro mundo?. Pues no, dejémosles que vivan como
quieran porque son soberanos, soberanos sí, pero envidiados por su
petróleo.
Suele mandar una minoría y que se apropian de todo el dinero del país,
pues que se preocupen ellos de que se reparta, ¿cómo?, levantándose el
pueblo llano hacia esos poderes totalitarios, pero, ¿por qué no pueden?,
porque los poderosos, con su dinero compran armas y recursos a occidente
para avasallar a su propio oriente, a los suyos.
Dejemos que cada uno en su casa haga lo que considere, podemos darle
consejos y tecnología, pero si nos lo piden, debemos de controlar tan
solo el tema nuclear, pero ¿por qué se lo hemos enseñado si creemos que
lo pueden usar mal?, los criticamos por hacer guerras químicas, pero
¿quién les ha dado ese conocimiento?, ¿por qué un día son buenos y
amigos de nosotros y cuando nos plantan cara o queremos apropiarnos de
sus logros son los más enemigos?.
Estamos recogiendo lo que hemos sembrado, o aquello que se decía: “El
que siembra vientos, recoge tempestades”.
Nunca sabremos que es lo que se cuece entre oriente y occidente, tan
solo somos conscientes de lo que conocemos a través de los medios de
comunicación que es lo más gráfico y lo más superficial, el fondo lo
saben tan solo unos pocos, todo está “clasificado”.
Como intuitivamente entendía que todos estos argumentos norteamericanos
para invadir a otros países debía de estar avalado por alguna razón de
lo más imprevisible, lo asocié a las cruzadas de la Edad Media, que iban
más o menos por los mismos derroteros, al intentar documentarme sobre
las antiguas cruzadas para hacer un paralelismo en el tiempo, he hallado
un artículo en Internet que refleja todo lo que yo quería transmitir
pero con más base, más conocimiento, más crítico y documentado, y
escrito con estilo. Por tanto, me limito a transcribirlo y creo que por
ahí van las cosas. Dejemos al mundo vivir, y vivamos.
"Con
nosotros o contra nosotros"
La verdadera cruzada de EEUU
Gary
Leupp
Traducido
para Rebelión por Germán Leyens
Días después
de los ataques del 11-S, George W. Bush informó a los estadounidenses:
"Esta cruzada, esta guerra contra el terrorismo, va a tomar un rato". En
su calidad de ex estudiante de historia en Yale, Bush debiera haber
conocido el motivo de las cruzadas medievales: cristianos contra
musulmanes, sobre todo por el control de Palestina, combatidas con toda
la brutalidad y la duplicidad reflejada en el reciente filme "El reino
de los cielos". Era seguro que el explosivo término incitaría la ira y
la alarma de los musulmanes, y protestas de todas partes (me imaginaría,
hasta del Departamento de Estado), llevaron a Bush a dejarlo de lado en
su retórica febril.
Pero sí,
señoras y señores, se trata por cierto de una cruzada, de un proyecto
anti-musulmán dirigido por un centro de comando judeocristiano de un
tipo particularmente nefasto. No importa en qué medida funcionarios de
la administración profesen su respeto por el Islam, negando todo
carácter religioso de la guerra, y por mucho que expresen una sorpresa
con cara de inocentes por el hecho de que los musulmanes puedan
malinterpretar la "guerra contra el terrorismo" como una guerra anti-musulmana,
se trata en realidad de una "guerra santa" con carácter de cruzada - por
los siguientes motivos:
Después del
11-S el presidente Bush encontró una oportunidad para atacar Irak, lo
que, como testimonian los libros de Richard Clarke y Paul O'Neill, había
esperado y tenía la intención de hacer en todo caso. No hubo conexión
entre el 11-S e Irak, y tampoco armas de destrucción masiva (aunque hay
quien pueda seguir teniendo fe en que puedan encontrarlas). Pero los
agentes de al-Qaeda, en su mayoría iraquíes, y la mayoría de las gentes
en el "Gran Medio Oriente" - ese vasto eje central estratégico rico en
petróleo de la geopolítica - son musulmanes. Hasta un 80% de los
estadounidenses son cristianos, y la base política de Bush es la derecha
cristiana fundamentalista. Muchos fundamentalistas cristianos creen que
el Islam es un enemigo, una falsa fe. Esa creencia puede ser explotada
políticamente.
Desafiando la razón, la administración Bush insistió en que un ataque
contra un Irak débil, desangrado por las sanciones, ayudaría a impedir
el que mentes musulmanas llenas de odio en Bagdad ejecutaran otro 11-S
contra EE.UU., gente, cristiana en su abrumadora mayoría, que Bush sabía
que era "gente buena". ¡Cómo halagó a las pretensiones de superioridad
moral de los que creen que han sido "salvados"! El bien contra el mal.
"Estáis con nosotros o contra nosotros", advirtió a un mundo estupefacto
en noviembre de 2001. Bush repitió las palabras de Cristo en Mateo 12:30
"El que no es conmigo, contra mi es, y el que conmigo no recoge,
desparrama". Y así el predicador hombre reunió a su propio rebaño que
aulló estruendosamente "amén" a su proyecto de cruzada.
Es una
guerra basada en la fe, con toda la irracionalidad de la cruzada
medieval, o de las guerras de religión que acompañaron a la Reforma. Los
fundamentalistas, por supuesto, son fanáticos de la Reforma, pero total
y absolutamente opuestos a la Ilustración que vino después.
No sólo
hostiles a Diderot y Voltaire y Kant, sino a Thomas Jefferson que
declaró heréticamente: "Cuestionen con bravura incluso la existencia de
Dios; porque si lo hay, debe más aprobar el homenaje de la razón que el
del temor ciego." [Thomas Jefferson]. Hostil también a las normas de las
relaciones internacionales prevalecientes en los siglos recientes.
Uno puede
considerar el Tratado de Westfalia (1648) como punto medio entre las
guerras de religión lanzadas por la Reforma, y el amanecer de la razón
en la Ilustración. Ese tratado posicionó al estado soberano como unidad
básica de la política mundial y promovió la no-intervención a fin de
mantener la paz- Todo muy racional. Pero la derecha cristiana, algunos
de cuyos miembros quieren tirar a la basura la constitución e imponer su
sagrado "dominio" sobre nuestra vida, están satisfechos con tirar a la
basura cientos de años de derecho internacional para atacar
irracionalmente al mundo. ¡Todo en nombre de Dios! Su héroe, George Bush,
dijo específicamente sobre su invasión ilegal en 2003: "Dios me dijo que
golpeara [a Sadam Husein] y lo golpeé”.
De manera que así es, es una cruzada, dirigida por Bush, el elegido por
Dios, contra al-Qaeda, Sadam Husein, la resistencia iraquí - y tantos
otros que tienen poco en común excepto el que emergen de sociedades
primariamente musulmanes. Siria e Irán son los dos objetivos para
"cambios de régimen". Lo mismo en el caso de la Autoridad Palestina,
dirigida por el difunto Yasir Arafat, que se vio obligado a nombrar un
primer ministro aprobado por EE.UU. a fin de mantener el contacto
diplomático con Washington y Sharon. (Fue a ese primer ministro, Mahmoud
Abbas, al que Bush confió su divina misión de "golpear" a sus enemigos.)
Es una cruzada contra Hezbolá, el partido musulmán más popular de
Líbano. Una guerra contra Hamás, que goza de amplio apoyo de los
palestinos musulmanes.
Es una
cruzada que explota de manera brillante los prejuicios étnicos y
religiosos en EE.UU. Mezcla el triunfalismo más-santo-que-tú de los que
creen en el Fin de los Tiempos con sueños tanto judíos como
cristiano-sionistas de un Medio Oriente transformado por el poder de
EE.UU. La formulación "con nosotros o contra nosotros", tomada del
lenguaje del Nuevo Testamento, enfrenta el "nosotros" judeo-cristiano
contra todos los demás (incluyendo a Cuba, Corea del Norte y a los
movimientos izquierdistas), pero en la actualidad sobre todo contra el
mundo musulmán. Esas vagas categorías de resonancia religiosa de
"terrorismo" y del "mal", fueron utilizadas hábilmente para transformar
a Bin Laden en Sadam; pueden ser utilizadas para refundirlos con los
ulemas iraníes. La Guerra contra todo el mal en el cosmos comienza con
objetivos musulmanes, pero en un cierto punto el ataque religioso puede
ser desviado también contra el comunismo impío.
Por el
momento, en todo caso, el enfoque se concentra en el Islam, y en la
promoción agresiva - en realidad, la exigencia - de cambio político en
el "Gran Medio Oriente". Esto, supuestamente, para proteger a EE.UU.
"Vamos a construir un tipo diferente de Medio Oriente", dijo Condoleezza
Rice a soldados estadounidenses en marzo pasado, "un tipo diferente de
Medio Oriente más amplio que va a ser estable y democrático y donde
nuestros niños no tendrán que preocuparse un día por el tipo de
ideologías de odio que llevaron a esa gente a lanzar esos aviones contra
esos edificios el 11 de septiembre". ¿Qué tiene Medio Oriente que
alimenta las "ideologías del odio" - aquellas identificadas como tales
por la administración, que incluyen al secular baazismo, al terrorismo
de al-Qaeda y al chiísmo político iraní? Lo único que vincula a esas
ideologías dispares aparte de su hostilidad a la política de EE.UU. es
su componente musulmán. El subtexto en este caso es que el mundo
musulmán, tal como es, es inadecuado. Un peligro para nuestros niños.
Así que necesitamos una cruzada por el bien de los niños.
En todo el
mundo, no sólo en el mundo musulmán, la reputación de EE.UU. se
derrumba. Pero especialmente en los países musulmanes, un 20% de la
población mundial. La odiosa conducta de EE.UU. hacia los musulmanes en
Afganistán, Irak y Guantánamo provoca inevitablemente el odio de
musulmanes con visiones del mundo tan diversas como las que se
encuentran entre cristianos. No se necesita compartir una "ideología del
odio" para oponerse al ataque no provocado contra un estado soberano, la
humillación pública deliberada de su líder derrocado, las torturas y las
humillaciones de Abu Ghraib. O para responder con indignación a la
arrogancia e hipocresía de todo el asunto. El ocupante de Irak exige a
Siria que termine su ocupación de Líbano o confronte las consecuencias.
La potencia que quiere violar el Tratado de No-Proliferación para
producir bombas atómicas tácticas le dice a Irán que no se le permite
enriquecer uranio, una actividad permitida por el Tratado. Es como si la
administración Bush quisiera ser odiada. Lo que le permite volverse
hacia el pueblo de EE.UU. y decir: "¡Ven, esa gente nos odia! ¡Por lo
tanto tenemos que cambiar sus gobiernos e instituciones y sistemas de
educación y sus costumbres, imponiéndoles nuestro sistema, para terminar
con su odio y protegernos contra ellos!"
Las cruzadas
de las que leemos en los libros de historia se refirieron todas
Palestina, a Jerusalén. Los cristianos (el Imperio Bizantino) habían
perdido control de esa región en 638, que pasó a los árabes musulmanes,
pero los cristianos habían sido generalmente tolerados bajo los
califatos. Por cierto, el patriarca Sofronio, que entregó la ciudad al
comandante árabe Omar, había recibido garantías por escrito de que los
cristianos mantendrían el control de los sitios sagrados cristianos y
practicarían su fe sin obstáculos. Acuerdos con los reyes francos o los
emperadores bizantinos, habían facilitado el mantenimiento de sitios
sagrados cristianos en la ciudad y los peregrinajes de cristianos
europeos. Hubo un breve período de persecución cristiana a partir de
1009, pero mientras las autoridades musulmanas locales permitieron los
peregrinajes cristianos, las relaciones entre el cristianismo y el Islam
fueron serias y cordiales. Esto cambió cuando los turcos de Seljuk
conquistaron a los árabes, tomaron Jerusalén en 1070, y luego comenzaron
a zamparse el Imperio Bizantino y la mayor parte de Asia Menor. El
Bizancio cristiano, aunque enemistado con la Iglesia Católica Romana,
apeló al papa romano a que le ayudara y a toda la cristiandad para
rechazar la marea turca.
El papa
Urbano II satisfizo a los bizantinos declarando una guerra santa. En el
Concilio de Clermot en 1095 llamó a los cristianos europeos "hombres de
todos los rangos, caballeros así como soldados de a pie, ricos así como
pobres, a apurarse a exterminar esa vil raza de las tierras de nuestros
hermanos." ¡Esa vil raza! Se refería a los turcos recientemente
islamizados. "¡Cristo lo manda!" agregó. Así comenzó una campaña europea
por recuperar para el cristianismo una región que había pasado a manos
islámicas cuatro siglos y medio antes.
Pero igual
que en la actual cruzada, el objetivo no tardó en volverse muy borroso.
¿Por qué decidieron masacrar a los judíos en el valle del Danubio? No
tenían nada que ver con los turcos. ¿Por qué tuvieron lugar los
sangrientos combates de los cruzados contra los eslavos en 1097? Los
cruzados tomaron Jerusalén en 1099, masacrando a todos sus habitantes
sin tener en cuenta su edad o su sexo. ¿Por qué? ¿Por qué sitiaron
Constantinopla (cristiana) durante la cuarta cruzada en 1204? Los
soldados con la cruz de Jesús grabada sobre sus túnicas cometieron
horribles atrocidades, no sólo contra los musulmanes, sino contra la
humanidad en general. Tal vez forma parte de la naturaleza de una
cruzada el que se amplíe con el tiempo, que encuentre nuevos enemigos,
que aproveche el potencial del fanatismo y del salvajismo religioso.
Hubo siete cruzadas entre 1096 y 1254. Los cruzados perdieron, los
musulmanes vencieron, y al final otorgaron gentilmente a los cristianos
el derecho a comerciar y a visitar como peregrinos mientras la Europa
cristiana continuaba con sus inquisiciones religiosas y sus pogromos. La
actual cruzada de Bush dice a los musulmanes que no pueden continuar con
su modo de vida - porque Cristo ordena a través de Bush que cambien para
que no asusten a los niños estadounidenses. Mientras los militares de
EE.UU. desdeñan el recuento de civiles muertos en Afganistán o Irak, el
teniente general William G. Boykin, Secretario adjunto de Defensa, dice:
"Somos una nación cristiana" y "el enemigo es un tío llamado Satanás".
El mentor religioso de Bush, Franklin Graham llamaba al Islam "una
malvada, diabólica religión". Graham padre e hijo son bien conocidos por
sus extravaganzas televangélicas, que ellos llaman -¿podía ser otra
cosa? - "cruzadas". Chicos vueltos a nacer de comunidades creyentes
marchan al mundo musulmán como respuesta al 11-S, como sus predecesores
cristianos (campesinos, niños, caballeros) partieron de Europa hace
siglos, díscolamente, muchos de ellos camino a la muerte. Marchad,
soldados de Jesús, "con la cruz de Jesús a la cabeza".
Pero desde luego hay cristianos que rechazan la mentalidad de cruzados,
ahora y hace un milenio. ¿Por qué Saladino, que combatió contra Ricardo
Corazón de León a fines del Siglo XII, fue tan celebrado en los romances
medievales europeos? El guerrero musulmán kurdo (presentado de manera
destacada en "El Reino de los cielos") impresionó a todos por su
racionalidad y magnanimidad. Esto en el Siglo XII, cuando el mundo
islámico era mucho más ilustrado, inclusivo y tolerante que la
Cristiandad. Puede ser que el actual mundo islámico no ofrezca un
paradigma alternativo atractivo al occidental. Pero ninguno de los dos
es la encarnación del mal. La comprensión de esta realidad y de que el
mundo no es simple significa un desafío a muerte a la mentalidad del
cruzado. Incluyamos a los buenos cristianos de entre nosotros en nuestro
rechazo de esa mentalidad asesina.
Gary Leupp es profesor de historia en la Universidad Tufos, y profesor
adjunto de religión comparativa.
Es autor de "Servants, Shophands and Laborers in in the Cities of
Tokugawa Japan"; "Male Colors: The Construction of Homosexuality in
Tokugawa Japan"; e "Interracial Intimacy in Japan: Western Men and
Japanese Women, 1543-1900".
También
contribuye a la despiadada crónica de las guerras contra Irak,
Afganistán y Yugoslavia, "Imperial Crusades" de CounterPunch.
Fuente:
CounterPunch
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