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CARO BAROJA EN EL RECUERDO: ALGUNAS IDEAS DESDE EL
RECUERDO A SU PERSONA Y SU OBRA
Jesús Manuel Castillo Ramos. 18.08.05. Hoy
hace una década que entre los calores del verano, este país perdió a una
de sus cabezas mejor amuebladas.
Hace diez años que esta inmensa piel de toro llamada España,
despedía a Julio Caro Baroja. Don Julio, Julio Caro Baroja, emprendía un
viaje más de los suyos, esta vez sin retorno y dejaba atrás su
Itzea y su Carambuco.
Entonces, la noticia si me apuran pasó con más pena que gloria y hoy,
sigue solo importando y concitando la atención de una minoría de
esta nación que parece a veces importarle a veces lo más mínimo la
inmensa labor cultural de gigantes como el que nos ocupa y que a
lo mejor por ello, así a veces nos va como nos va.
No estaría de más recordar a Don Julio en este día.
Recordar obras maestras como "Los pueblos de España" o "Los
Baroja", sus tertulias malagueñas y si me apuran hasta un talante
que si que tenía mucho de verdad y de independencia y compromiso
para con lo que fue su única amante y esposa:La historia y la
cultura.
Ciento veinte meses más tarde han quedado en saco roto más de una vez el
deseo de sus más allegados de ver como su ingente legado y patrimonio no
tiene sobre si como una espada de damocles, el temor de perderse y no
perdurar para las generaciones venideras.
No nos vendría mal, no solo hoy a raíz de este aniversario, recordar más
continuamente la obra de gentes que dieron valía y postín a la vida
común que todos juntos hacemos bajo el nombre de España en el día a día.
Y no nos vendría mal, por que a la larga, si cambiamos mucho de nuestros
chips, de nuestras pautas y de hechos muy marcados en nuestras
vidas, tal vez nos iría mejor y en definitiva tendríamos más cerca el
emocionante resultado de dejar a los que van a sucedernos un mundo
mejor que el que nuestros padres nos legaron.
Por sueños como ese merece la pena seguir en la lucha, en la más
hermosa de las revoluciones que pudiesen darse y en el más noble
de los trabajos por los más románticos objetivos.
Si creen que tengo razón en este artículo escrito desde la
distancia de mis vacaciones, no solo piensen en Don Julio y en su
obra hoy: Únanse a la más hermosa y gratificante de las tareas.
Si lo quieren, en ella junto a una legión de gentes que es más inmensa
de lo que creen, les espero.
Jesús Manuel Castillo Ramos.
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